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lunes, 27 de octubre de 2008

El engaño de Panamá...


Me encuentro en Roig i Negre, el documental "El engaño de Panamá" (The Panama deception) de 1992, dirigido por Bárbara Trent, que ganó el Oscar de 1993 al mejor documental. Cuenta la historia que ha sido ocultada por los medios de comunicación corporativos, sobre la invasión de ese país, en diciembre de 1989 por parte de Estados Unidos, con justificaciones fútiles. De manera ilegal, y con la condena de la comunidad internacional, el ejercito invasor deUSA descargó una fuerza excesiva que causaron millares de muertes civiles y una destrucción intensa de infraestructuras en todo el país.




En el documental, los productores desnudan las verdaderas razones que motivaron el ataque, partiendo de puntos de vistas muy distintos a los expresados por el gobierno y los medios de comunicación estadounidenses, incluso años después de la invasión.

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Pienso que este documental, peca de... digamos ingenuidad, al pretender expresar alguna preocupación real del gobierno de USA, más allá de lo discursivo, en combatir al narcotráfico. A estas alturas de la historia, está lo suficientemente claro que el narcotráfico se manifiesta mediante estructuras de poder político, financiero y fáctico (mediante el uso de la fuerza física), con capacidad de imponer sus reglas desde la escala microsocial, mediante pequeñas bandas armadas en cada una de nuestras barriadas, pasando por el control de las instituciones policiales y partidistas, hasta llegar a la escala geopolítica. Mediante estas estructuras ocultas, que se articulan con otras más o menos visibles (diplomacia, presiones comerciales, manipulaciones mediáticas, intimidación militar, saboteos, etc), se impone la hegemonía imperial en la región y a escala global.

Sin embargo, el documental ayuda a develar el desarrollo histórico de los procesos de dominación concretos con los que nos han sometido, contextualizando y analizando esta invación absolutamente ilegal, contraria a todo principio de respeto por los derechos humanos y a la soberanía de los pueblos, que generó varios miles de muertos civiles. La inavasión ocurrió pocos meses después de nuestra explosión social en Venezuela ante la imposición de un paquete de medidas neoliberales conocida como el caracazo, que generó centenares de muertes por la represión. Esta invasión a Panamá, fue preparando el terreno con la primera invasión de Irak, la intervención en la guerra de los Balcanes, o la invasión de Afganistan, entre otras intervenciones militares, para llegar a la situación actual en Irak, con más de un millón de civiles muertos y varios millones de refugiados.

De fondo, no hay más que el interés de las corporaciones trasnacionales, quienes controlan al gobierno norteamericano, para asegurar las condiciones geoestratégicas que les permitan mantener su hegemonía sustentada en el saqueo de los recursos naturales, la explotación de la fuerza de trabajo y el sometimiento político a sus intereses, de nuestros países periféricos.


martes, 19 de agosto de 2008

Ojala nos invadan...


Ojala nos invadan

Y ahora qué más da;
si nos hemos quedado solos,
que nos invadan sería lo mejor.

Sería una bendición para nuestra tierra
que rodeen nuestras fronteras
y que nos invadan nuestros
hermanos latinoamericanos.



Que nos invadan los ecuatorianos,
tal vez así volvamos a tener
de tierno maíz el corazón que perdimos.



¡Que nos invadan los cubanos!
Para que nuestros niños
se eduquen gratuitamente
y no mueran en las puertas
de los hospitales privados.




Que venga lo mejor de nuestra América.

Que venga un contingente
de garotas brasileras
que nos hagan el amor hasta
perder la leve fuerza que se necesita
para apretar un gatillo.

Sería lo mejor para Colombia
una invasión brasilera a gran escala;
De pronto así, algún día,
ganemos un mundial de fútbol.



Necesitamos urgentemente
una invasión venezolana,
para volver a decir
las cosas con claridad,
con franqueza, sin santaderismos,
Con elocuencia bolivariana.




Se requiere con urgencia
Una invasión boliviana,
Que nos quite esa vergüenza
de ser indios; esa vergüenza,
que nos condena eternamente
al peor de los subdesarrollos.




Reclamo con ansias la invasión
De tropas de piqueteros argentinos,
De madres y abuelas de plaza,
Que nos cuenten historias
En donde podamos reconocer
en nuestras propias historias.



Que vengan tropas españolas y chilenas,
a contarnos como se pudre el corazón
de una patria fascista.


Vengan los uruguayos con sus mates amargos
a contarnos la milonga dulzona y triste
de sus desaparecidos.




Que vengan todos los hermanos
del mundo a esta tierra olvidada
a hacernos entender que nuestro
país no es el mejor país del mundo,
porque es una patria injusta.



Que Colombia es pasión...
y muerte.
Ojala nos invadan la batucada festiva
que acabe con nuestro luto,
que acabe con este silencio que aturde.





Estamos solos, a la derecha del mapa.
Sólo nos acompaña nuestro buen amigo
El que invadió el país de las mil y una noches.