Si, ya se que la navidad está lejos, y que ya he puesto otro video de esta misma canción antes... Pero ahora me tropiezo con estas fotos que tomé en La Guaira, en el 2004, sobre la pared de una casa destruida en la tragedia de 1.999... Y quise compartirlas...
Por el cerro de la Iguana, montaña adentro de la cegobia, se oyo un resplandor extraño como una aurora de media noche. Los maizales se prendieron, los quiebraplatas se estremecieron, llovio luz por Muyugalpa, por Telpaneca, por Chichigalpa.
Cristo ya nació en Palacagüina, de Chepe pavón (pavón, pavón) y una tal María, ella va a planchar muy humildemente, la ropa que goza la mujer hermosa del terrateniente.
La gente para mirarlo se rejuntaron en molote, y el indio Joaquin le trajo quesillo en trenza de nagarote, en vez de oro, incienso y mirra, le regalaron segun yo supe, cajetita de diriomo y hasta buñuelos de Guadalupe.
Cristo ya nació en Palacagüina, de Chepe pavón (pavon, pavon) y una tal María, ella va a planchar muy humildemente, la ropa que goza la mujer hermosa del terrateniente.
José pobre jornalero se mecateya todito el dia, lo tiene con reumatismo el tequio de la carpinteria, Maria sueña que el hijo, igual que el taita sea carpintero, pero el Zipotillo piensa mañana quiero ser guerrillero.
Cristo ya nació en Palacagüina, de Chepe pavón (pavon, pavon) y una tal María, ella va a planchar muy humildemente, la ropa que goza la mujer hermosa del terrateniente.
El sol ya calienta mis persianas... Mis niños y mi padre, aún duermen... Mi calle está en calma... La ciudad va saliendo de la modorra, para empezar otro día agitado, en estos tiempos agitados...
Ayer cumplí con la pequeña concesión al consumismo, de comprarle regalos navideños a mis hijos: un chipcito no se de qué video juego, y una bicicleta. Hoy me toca cumplir con mi hija: un aparatito electrónico de esos de escuchar música.
Pero antes cumplo conmigo, haciendo mi reflexión navideña... y con ustedes, compartiéndola...
Para algo, más allá de enriquecer a los comerciantes, o de repujar el carácter consumista a nuestros niños y niñas, habrá de servir esta fecha...
A pesar de los avances, aún la indigencia deambula por nuestras calles caraqueñas. A pesar de los esfuerzos, la droga y el alcohol siguen siendo opciones para nuestra juventud. La sangre se sigue derramando en las veredas y escaleras de nuestros barrios hacinados. El destino de nuestros campesinos sigue en manos de los latifundistas. Los patrones, (o las mafias del mercado informal), pueden explotar a su gusto el trabajo humano. Los burócratas manejan de espalda al pueblo, los fondos públicos.
El poder no es del pueblo... Aún no hemos podido hacer, de nuestra República Bolivariana, una República Socialista.
Pero estamos caminando, sembrando poder en las bases... Con comités de salud... comités de tierra urbana... mesas técnicas para que todos tengan acceso al agua... a la electricidad... a la tecnologías de la información y la comunicación... y poniendo poder en las asambleas comunitarias... dándoles carácter vinculante... legitimando las vocerías en los consejos comunales... entretejiendo estas vocerías en redes legítimas, con poder de incidir en la gestión pública... en la formación de las políticas públicas, en su ejecución, de controlar la gestión y de controlar la obligación del Estado, de fiscalizar la gestión privada...
Poco a poco, vamos sometiendo los poderes públicos y sus burocracias al poder popular... Gobernar obedeciendo, lo llaman los zapatistas...
Por eso hoy, recuerdo a un Dios que se hace humano. Que se encarna en un niño, o en una niña, quién sabe, de un pequeño país, aún hoy sometido al control de imperios lejanos... Un niño, o niña en situación de exclusión... pobre, sin techo ni acceso a una atención sanitaria digna, en un país ocupado...
Pero que nace al calor de una familia, y una comunidad, solidaria, fraterna, comprometida con hacer valer la dignidad humana. Comunidades que tejen un pueblo, que con fe en sus capacidades creativas, y con esperanza en que el destino de la humanidad es la plenitud incluyente, van construyendo caminos de justicia, fraternidad y solidaridad.
Feliz navidad...
Que por ahora,no es socialista... pero lo será.
Aprovecho para compartir este videito que me encontré en el blog de Fer...
El fin de año huele a compras, enhorabuenas y postales con votos de renovación. Y yo que sé del otro mundo que pide vida en los portales, me doy a hacer una canción.
La gente luce estar de acuerdo, maravillosamente todo parece afín al celebrar. Unos festejan sus millones, otros la camisita limpia y hay quien no sabe qué es brindar.
Mi canción no es del cielo, las estrellas, la luna, porque a ti te la entrego que no tienes ninguna.
Mi canción no es tan sólo de quien pueda escucharla, porque a veces el sordo lleva más para amarla.
Tener no es signo de malvado y no tener tampoco es prueba de que acompañe la virtud. Pero el que nace bien parado, en procurarse lo que anhela no tiene que invertir salud.
Por eso canto a quien no escucha, a quien no dejan escucharme, a quien ya nunca me escuchó, al que en su cotidiana lucha me da razones para amarle, a aquel que nadie le cantó.
En el marco de la resistencia contra el consumismo navideño (y el consumismo en general), me pareció interesante esta iniciativa que me encontré en Kaosenlared... El año que viene la aplico en los inevitables intercambios de regalo de las oficinas...
Les dejo acá el formato vacío, por si también les parece interesante usarlo.. ;-)
Esta imagen que Mockney Rebel coloca en Flickr, es una propuesta interesante, al momento de reflexionar sobre qué es lo que celebramos, cuando celebramos la navidad...