Por no dejar pasar la semana sin un aporte desde estos cachivaches, les dejo a Pablo Milanés, cantando Candil de Nieve, del cantautor también cubano, Raúl Torres...
Necesitas una fuga, catatónica, nocturna, un viento breve
al edén de un sábado, donde un ave miope te espera leve, de las malas colisiones, no te puedes escapar, candil de nieve, y es que si lo ves volando sobre el labio de otra flor te encolerizas, te ruborizas candil de nieve.
Enciéndete clavel, cuando aparecer veas la razón de lo que te faltó, luego no alcanzó, más tu corazón. No pienso que sufrir es aquella opción que nos dio algún dios para salvarnos; no apagues el candil o la nieve te hunde en el centro del dolor.
Necesitas una fuga hacia un mundo verdadero, de locura y cuando vengan por ti no sólo ha de deslumbrarte la hermosura. Otras lágrimas te esperan cual angustias pasajeras en tu camino y otras musas más ligeras pintarán y tocarán otro destino sal a buscarlas candil de nieve.
Enciéndete clavel, cuando aparecer veas la razón de lo que se te dio, luego no alcanzó más tu corazón. No pienso que sufrir, es aquella opción que nos dio algún dios para salvarnos. No apagues el candil o la nieve te hunde en el centro del dolor.
Hace no sé qué tiempo ya que no le digo a alguien te quiero. Qué extraño es todo por donde he estado, qué días más lejos del amor.
(Hace no sé qué tiempo ya que tengo un sobre engavetado porque le temo, y yo no sirvo para sentir cosas así.)
Hace no sé qué tiempo ya que estoy sentado maldiciendo, sumando noches, restando sueños, maldito por mi maldición.
Nunca he servido para lo que me ha tocado, desde que no sé qué causa te alejó. Puede que fuera causa mía, pero quién recuerda causas cuando el tiempo es más dolor.
Mis labios se han endurecido para decir palabras bellas. Qué duro es todo lo que yo digo, qué suave todo lo que sueño. hace no sé qué tiempo ya...
Soltar todo y largarse —qué maravilla—, atesorando sólo huesos nutrientes y lanzarse al camino pisando arcilla, destino a las estrellas resplandecientes.
Pantalones raídos, zapatos viejos, sombrero de ventisca, ojo de garra escudriñando enigmas en los espejos y aprendiendo conciertos de las cigarras.
Con amores fugaces e inolvidables, con parasiempres grávidos como espuma y el acero afilado de los probables colgado vigilante junto a la luna.
Soltar todo y largarse. Qué fascinante volver al santo oficio de la veleta, desnudando la vida como un bergante y soñando que un día serás poeta.
Me encuentro que Tux, de la Runfla de Rufianes, comparte un videito a partir de una narración de Cortazar... Cuenta Tux que hay tantas miradas como ojos o cámaras... "Las imágenes se suman una tras otra. Vienen de Afganistán, de Irak, de África y se mezclan con otras, de Vietnam, Timor o Tucumán."
Encontré el texto en Misión Cronopio. Lo ilustré, y lo comparto aquí...
Hace años, en una librería de lujo, vi un álbum, también de lujo, con fotos de viejos y de niños del tercer mundo. Viejos y niños que sin duda, no se verán jamás a sí mismos en ese álbum, del que ni siquiera sospechan su existencia. El texto se llama álbum con fotos, edición de 1.967 después de Cristo.
Esta canción de Virulo, sobre la riqueza que se encuentra en la lectura, logró arrancarme una sonrisa. Me tropezé la letra en el blog de Mariposa de Humo y el video lo encontré en Youtube.
La quise compartir con ustedes...
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Virulo - El Colibrí
Yo conocí una vez a un colibrí que estornudaba con las flores. Se Intoxicaba cuando iba al jardín y le mareaban sus olores.
Azucenas y Vicarias le causaban urticaria. Los Jazmines y Azahares problemas estomacales.
Al colibrí de tanto estornudar se le puso el piquito rojo. No pudo más y decidió emigrar con una lágrima en los ojos.
Hizo un día sus maletas y se fue de las violetas de su colibrí mamá.
A vivir a la ciudad. En un apartamento gris y todo de cemento.
El colibrí dejo de estornudar pero andaba deprimido. Volando solo por una ciudad, sin ningún rostro conocido.
Una vida sin colores, sin jardines y sin flores. El creyó que se moría, cuando entro a una librería.
El colibrí de pronto imaginó que eran los libros como flores de muchos pétalos y se asomó a un mundo lleno de colores.
Y voló hasta el horizonte, por praderas y por montes, y las flores al pasar no lo hacían estornudar.
Y tanto pudo ver que quiso y aprendió a leer. Entre los libros iba el colibrí con su piquito investigando sin darse cuenta como en un jardín los textos fue polinizando.
Y cruzó la geografía con la trigonometría, luego la filosofía la lleno de poesía.
Nacieron libros con una visión distinta del conocimiento se coloreaba la imaginación y florecía el pensamiento.
Todo se iba intercambiando y la vida transformando y la gente que leía poco a poco comprendía.
Perdonen la ausencia. Estuve unos días en Altamira de Cáceres, reflexionando sobre el proceso formativo que desarrolla la Fundación Infocentro con y para la comunidad.
De regreso, me encuentro en mi Google Reader, que Alejandra subió a su blog un video de los Sabandeños con Silvio Rodríguez , interpretando el tema Unicornio. Busco más datos en la wiki para compartir con ustedes, y leo que Los Sabandeños son un grupo musical canario de la isla de Tenerife, que desarrollan su carrera desde el año 1966. Han grabado más de 50 discos que incluyen una gran variedad de ritmos musicales del folklore canario y latinoamericano.
Renovaron el folclor canario introduciendo instrumentos como el contrabajo y añadiendo arreglos vocales característicos desde sus orígenes. También mostraron muchas influencias de la canción latinoamericana, como por ejemplo del grupo chileno Quilapayún, y publicaron obras de contenido político y social, por lo que ha sido considerado exponente de la canción de autor.
Comparto yo también con ustedes, el video de Silvio y Los Sabandeños.
Mi unicornio azul ayer se me perdió. Pastando lo dejé y desapareció. Cualquier información bien la voy a pagar. Las flores que dejó no me han querido hablar.
Mi unicornio azul ayer se me perdió. No sé si se me fue, no sé si extravió, y yo no tengo más que un unicornio azul. Si alguien sabe de él, le ruego información. Cien mil o un millón yo pagaré.
Mi unicornio azul se me ha perdido ayer, se fue.
Mi unicornio y yo hicimos amistad, un poco con amor, un poco con verdad. Con su cuerno de añil pescaba una canción. Saberla compartir era su vocación.
Mi unicornio azul ayer se me perdió y puede parecer acaso una obsesión, Pero no tengo más que un unicornio azul —y aunque tuviera dos yo solo quiero aquel—. Cualquier información la pagaré.
Cuenta Diana Furlani, de la Tropa Cósmica argentina, que después de la primera generación de Nueva Trova Cubana, de Silvio Rodríguez, Pablo Milanés, Noel Nicola y Vicente Feliú, y de la segunda generación, de Santiago Feliú, Frank Delgado y Carlos Varela, surge una una tercera, con la misma sensibilidad y profundidad de los cantautores de la isla caribeña, de la que el máximo exponente, es Karel García.
Mira que tiernos vienen por la calle, Solitario Mayor y Mala Suerte, mira las manos de él en de ella el talle, mira los ojos de ella, como vacíos de ayer, y de presente, llenos.
mira como se agrandan las aceras con todo ese despliegue de detalles, mira como se apartan las miserias, y observa bien como hacen en el aire, un recuerdo de mar y noche abierta, pleno.
Mira que no hay pintor que los recoja, ni lluvia que asemeje su arco iris, fíjate bien mujer, por si hay historias que te eleven un tiempo los sentires, o que te inunden desde la memoria, hasta el que habita entre tus dos sutiles senos.
Mira que tiernos vienen por la calle Solitario Mayor y Mala Suerte, mira las manos de él, en de ella el talle, mira, en los ojos de ella va un tenerle.
Hoy viene a mí la damisela soledad, con pamela, impertinentes y botón de amapola en el oleaje de sus vuelos. Hoy la voluble señorita es amistad, y acaricia finalmente el corazón con su más delgado pétalo de hielo.
Por eso hoy, gentilmente, te convido a pasear por el patio, hasta el florido pabellón de aquel árbol que plantaron los abuelos. Hoy el ensueño es como el musgo en el brocal, dibujando los abismos de un amor melancólico, sutil, pálido cielo.
Viene a mí, avanza —viene tan despacio—, viene en una danza leve en el espacio. Cedo, me hago lacio y ya vuelo, ave. Se mece la nave lenta, como el tul en la brisa suave niña del azul.
Oh, melancolía, novia silenciosa, íntima pareja del ayer. Oh, melancolía, amante dichosa, siempre me arrebata tu placer. Oh, melancolía, señora del tiempo, beso que retorna como el mar. Oh, melancolía, rosa del aliento, dime quién me puede amar.
Por cada muro un lamento en Jerusalén la dorada. Y mil vidas malgastadas por cada mandamiento. Yo soy polvo de tu viento, y aunque sangro de tu herida, y cada piedra querida guarda mi amor más profundo, no hay una piedra en el mundo que valga lo que una vida.
Yo soy un moro judío que vive con los cristianos. No sé qué dios es el mío, ni cuáles son mis hermanos.
No hay muerto que no me duela. No hay un bando ganador. No hay nada más que dolor y otra vida que se vuela. La guerra es muy mala escuela, no importa el disfraz que viste. Perdonen que no me aliste bajo ninguna bandera: vale más cualquier quimera que un trozo de tela triste.
Yo soy un moro judío que vive con los cristianos. No sé qué dios es el mío, ni cuáles son mis hermanos.
Y a nadie le di permiso para matar en mi nombre. Un hombre no es más que un hombre, y si hay dios, así lo quiso. El mismo suelo que piso seguirá, yo me habré ido. Rumbo también del olvido no hay doctrina que no vaya. Y no hay pueblo que no se haya creído el pueblo elegido.
Yo soy un moro judío que vive con los cristianos. No sé qué dios es el mío, ni cuáles son mis hermanos.
Por el cerro de la Iguana, montaña adentro de la cegobia, se oyo un resplandor extraño como una aurora de media noche. Los maizales se prendieron, los quiebraplatas se estremecieron, llovio luz por Muyugalpa, por Telpaneca, por Chichigalpa.
Cristo ya nació en Palacagüina, de Chepe pavón (pavón, pavón) y una tal María, ella va a planchar muy humildemente, la ropa que goza la mujer hermosa del terrateniente.
La gente para mirarlo se rejuntaron en molote, y el indio Joaquin le trajo quesillo en trenza de nagarote, en vez de oro, incienso y mirra, le regalaron segun yo supe, cajetita de diriomo y hasta buñuelos de Guadalupe.
Cristo ya nació en Palacagüina, de Chepe pavón (pavon, pavon) y una tal María, ella va a planchar muy humildemente, la ropa que goza la mujer hermosa del terrateniente.
José pobre jornalero se mecateya todito el dia, lo tiene con reumatismo el tequio de la carpinteria, Maria sueña que el hijo, igual que el taita sea carpintero, pero el Zipotillo piensa mañana quiero ser guerrillero.
Cristo ya nació en Palacagüina, de Chepe pavón (pavon, pavon) y una tal María, ella va a planchar muy humildemente, la ropa que goza la mujer hermosa del terrateniente.
El sol ya calienta mis persianas... Mis niños y mi padre, aún duermen... Mi calle está en calma... La ciudad va saliendo de la modorra, para empezar otro día agitado, en estos tiempos agitados...
Ayer cumplí con la pequeña concesión al consumismo, de comprarle regalos navideños a mis hijos: un chipcito no se de qué video juego, y una bicicleta. Hoy me toca cumplir con mi hija: un aparatito electrónico de esos de escuchar música.
Pero antes cumplo conmigo, haciendo mi reflexión navideña... y con ustedes, compartiéndola...
Para algo, más allá de enriquecer a los comerciantes, o de repujar el carácter consumista a nuestros niños y niñas, habrá de servir esta fecha...
A pesar de los avances, aún la indigencia deambula por nuestras calles caraqueñas. A pesar de los esfuerzos, la droga y el alcohol siguen siendo opciones para nuestra juventud. La sangre se sigue derramando en las veredas y escaleras de nuestros barrios hacinados. El destino de nuestros campesinos sigue en manos de los latifundistas. Los patrones, (o las mafias del mercado informal), pueden explotar a su gusto el trabajo humano. Los burócratas manejan de espalda al pueblo, los fondos públicos.
El poder no es del pueblo... Aún no hemos podido hacer, de nuestra República Bolivariana, una República Socialista.
Pero estamos caminando, sembrando poder en las bases... Con comités de salud... comités de tierra urbana... mesas técnicas para que todos tengan acceso al agua... a la electricidad... a la tecnologías de la información y la comunicación... y poniendo poder en las asambleas comunitarias... dándoles carácter vinculante... legitimando las vocerías en los consejos comunales... entretejiendo estas vocerías en redes legítimas, con poder de incidir en la gestión pública... en la formación de las políticas públicas, en su ejecución, de controlar la gestión y de controlar la obligación del Estado, de fiscalizar la gestión privada...
Poco a poco, vamos sometiendo los poderes públicos y sus burocracias al poder popular... Gobernar obedeciendo, lo llaman los zapatistas...
Por eso hoy, recuerdo a un Dios que se hace humano. Que se encarna en un niño, o en una niña, quién sabe, de un pequeño país, aún hoy sometido al control de imperios lejanos... Un niño, o niña en situación de exclusión... pobre, sin techo ni acceso a una atención sanitaria digna, en un país ocupado...
Pero que nace al calor de una familia, y una comunidad, solidaria, fraterna, comprometida con hacer valer la dignidad humana. Comunidades que tejen un pueblo, que con fe en sus capacidades creativas, y con esperanza en que el destino de la humanidad es la plenitud incluyente, van construyendo caminos de justicia, fraternidad y solidaridad.
Feliz navidad...
Que por ahora,no es socialista... pero lo será.
Aprovecho para compartir este videito que me encontré en el blog de Fer...
El fin de año huele a compras, enhorabuenas y postales con votos de renovación. Y yo que sé del otro mundo que pide vida en los portales, me doy a hacer una canción.
La gente luce estar de acuerdo, maravillosamente todo parece afín al celebrar. Unos festejan sus millones, otros la camisita limpia y hay quien no sabe qué es brindar.
Mi canción no es del cielo, las estrellas, la luna, porque a ti te la entrego que no tienes ninguna.
Mi canción no es tan sólo de quien pueda escucharla, porque a veces el sordo lleva más para amarla.
Tener no es signo de malvado y no tener tampoco es prueba de que acompañe la virtud. Pero el que nace bien parado, en procurarse lo que anhela no tiene que invertir salud.
Por eso canto a quien no escucha, a quien no dejan escucharme, a quien ya nunca me escuchó, al que en su cotidiana lucha me da razones para amarle, a aquel que nadie le cantó.
Contra el poder que nos enseña sólo aquella mitad. Contra el poder de las verdades dobladas. Contra el poder de quien conoce pero sangra de más, contra el poder de las canciones guardadas. Contra el poder que nunca abraza a los que pueden pensar contra el poder que nos vigila los pasos. Contra el poder que siempre miente en nombre de la verdad, contra el poder que nos convierte en extraños.
Contra el poder que debilita y nada da que sólo quita y deshace lo que está contra el poder…
Contra el poder en cualquier forma que sé de contra la fuerza y mal uso de la fe desde el poder…
Contra el poder que abre una zanja entre el amor y el placer emparentando el bienestar y la herida. Contra el poder que no distingue entre morir y crecer contra el poder que compra y vende la vida. Contra el poder que hace del padre ostentador del poder contra el poder que nos obliga a engañarnos. Contra el poder que hace a los hijos reinventar el poder contra el poder de los que piensan ganando.
Contra el poder… contra el poder que no descansa y se detiene a beber, junto a las fuentes del sabor y el deseo. Contra el poder que nos bendice en el hogar del poder contra el poder del la ignorancia y los juegos.
Oswaldo Guayasamín (1919-1999), pintor muralista y escultor ecuatoriano, desarrolló en su vida una obra humanista, que refleja el dolor y la miseria que soporta la mayor parte de la humanidad y denuncia la violencia que le ha tocado vivir al ser humano en este mounstruoso Siglo XX marcado por la guerra, la exclusión del sur, y el genocidio de los pueblos originarios.
Foto de un mural de Guayasamín en la Capilla del Hombre, Quito, tomada por BurocraciaNeuronal.
La construcción de la Capilla del Hombre fue el gran sueño de este pintor de los humildes. Para contribuir a hacer realidad ese sueño destacados músicos de diferentes países unieron esfuerzos. Nos cuentan en Taringa, que la idea nació del trovador cubano Silvio Rodríguez, y en junio de 1996, en el Coliseo Rumiñahui de Quito se realizó el concierto que llevaría por nombre "Todas las Voces Todas" con el objetivo de recaudar fondos para la construcción del monumento que soñó Guayasamín. En él, participaron además de Silvio, César Isella, Luis Eduardo Aute, Piero, Fito Páez y Joaquín Sabina, entre otros trovadores y agrupaciones como los conocidísimos Inti Illimani y Quilapayún.
Para no hacer de mi icono pedazos, para salvarme entre únicos e impares, para cederme un lugar en su Parnaso, para darme un rinconcito en sus altares me vienen a convidar a arrepentirme, me vienen a convidar a que no pierda, mi vienen a convidar a indefinirme, me vienen a convidar a tanta mierda.
Yo no sé lo que es el destino, caminando fui lo que fui. Allá Dios, que será divino: yo me muero como viví.
Yo quiero seguir jugando a lo perdido, yo quiero ser a la zurda más que diestro, yo quiero hacer un congreso del unido, yo quiero rezar a fondo un hijonuestro. Dirán que pasó de moda la locura, dirán que la gente es mala y no merece, mas yo seguiré soñando travesuras (acaso multiplicar panes y peces).
Dicen que me arrastrarán por sobre rocas cuando la Revolución se venga abajo, que machacarán mis manos y mi boca, que me arrancarán los ojos y el badajo. Será que la necedad parió conmigo, la necedad de lo que hoy resulta necio: la necedad de asumir al enemigo, la necedad de vivir sin tener precio.
“El hombre siempre debe estar dotado de una gran temura, de una gran ternura revolucionaria que es la que le hace amar profundamente a sus hermanos, que es la que le hace odiar te- nazmente a sus enemigos y a sus explotadores”. Che...
Se está arrimando un día feliz como hace un barco tras sus meses. Se está acercando un día de abril, un día de abril se va a arrimar a los finales de noviembre.
Y yo me apego más al mar, me hermano doble de los peces. Yo enciendo leña en el hogar que vio brillar la tempestad que guía el curso de estos meses.
Se está arrimando un día de sol, un día de duendes en añejo. Se acerca un pájaro feroz zumbando al goce de tu olor: se acerca un tiempo de conejos.
Y a mí me escarba la ansiedad, me escarba hondo, acá, en lo blando; me escarba simple, de escarbar, como para que se hunda más el día feliz que está llegando.
Imagen de Comisión Funa. También en formato gif. Haz click en ella, para ver la animación.
Comisión FUNA es una organización chilena que lucha por la Justicia y por el respeto a los Derechos Humanos, con estategias alternativas. Ellos mismos nos explican su estrategia: La Funa:
LA FUNA busca desenmascarar los rostros e historiales de los personajes que, durante la dictadura, fueron responsables de secuestros, detenciones, torturas, crímenes y desapariciones, atentando contra los derechos de miles de chilenos y que hoy viven como cualquier otro ciudadano gozando de plena libertad gracias a la impunidad que se autootorgaron.
LA FUNA consiste en "visitar" a los criminales y torturadores en sus casaso trabajos, con mucho ruido, batucada, murga, afiches, lienzos y volantes que entregamoscon el prontuario del funado y explican a sus vecinos o compañeros de trabajo lo que hizo este individuo contra otros chilenos y chilenas.
Olvidar implica dejar de lado, minimizar los hechos de violencia política, permitir y promover el que sigan ocurriendo. Todo aquel que olvida, con su indiferencia se transforma en silente cómplice de los crímenes.
LA FUNA existe para derrotar el olvido, sobrepasar la indiferencia social, terminar con la impunidad y aportar en el camino de la Verdad, la Justicia y la verdadera Democracia.
Queremos reconstruir la historia de lo ocurrido para transformar el presente y entregar a los que vienen un futuro digno de vivirse.
El mejor homenaje para los que cayeron Es luchar por lo que nuestros compañeros dieron la vida!!!
¡¡¡Si no hay justicia!!!
¡¡¡Hay funa!!!
Pero para entender la Funa, más que mil palabras, un video:
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Me entero en Proyecto Matriz, del estreno el pasado domingo 18 de Noviembre, transmitido por la Televisión de Cataluña en España, y presentado también el 22 de Noviembre en la Sala Víctor Jara de la USACH (Santiago de Chile), del documental "La funa de Victor Jara", producido por ”30 Minuts” y “Paral.lel 40″.
Nos cuentan en Proyecto Matriz, que el reportaje es, precisamente, la historia de la preparación de la ”funa” a Edwin Dimter Bianchi, conocido como “El Príncipe”, inculpado por el asesinato del cantautor chileno Víctor Jara. Y nos recuerdan que Víctor Jara fue el cantautor de toda una generación y sus canciones se convirtieron en símbolos contra el golpe de Estado y la represión militar en muchos países de Latinoamérica.
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Cuenta la gente de Comisión Funa, que Edwin Armando Roger Dimter Bianchi, que se hizo llamar “EI Príncipe", teniendo el grado de teniente, actuó el 29 de junio de 1973 en el Tanquetazo contra el gobierno de la Unidad Popular, en el cual resultan muertas más de veinte personas. Inmediatamente después del golpe de Estado del 11 de septiembre de 1973, es enviado al Estadio Chile, y muchos sobrevivientes recuerdan la crueldad con que trató a quiénes estaban allí detenidos, especialmente al artista nacional Víctor Jara, quien fue asesinado con 44 disparos a su cuerpo, luego de una terrible golpiza y sometimiento a torturas.
Hoy, Edwin Dimter Bianchi es contador auditor y cumple funciones como Jefe de uno de los departamentos de Control de Instituciones de la Superintendencia de AFP, con oficinas en el Ministerio del Trabajo.
Pero al “Príncipe” no lo olvidaron jamás los sobrevivientes de los cerca de cinco mil detenidos en el Estadio Chile los días posteriores al golpe militar, como nos cuenta Comisión Funa:
“¿Me escucha la cloaca marxista? ¿Me oyen los comemierda? ¡Ahora se acabaron los discursos, chuchas de su madre! Ahora van a tener que trabajar. Los que se nieguen a trabajar, los fusilaremos. ¿Me escuchan los vendepatria?” El oficial, con su vozarrón, no necesitaba usar el micrófono dispuesto en el pasillo del segundo piso del Estadio Chile. “¡Tengo voz de Príncipe!” exclamó ante miles de detenidos. Así, el arrogante teniente de 23 años quedó como el “Príncipe”, y su cara redonda y bonita permanecería grabada en la retina de los prisioneros políticos para siempre.
En el documental “La funa de Víctor Jara“, se sigue la organización de uno de estos actos públicos de denuncia, y a través del proceso, se muestra en qué consiste exactamente una “funa”: se convoca públicamente a todo aquel que los quiera acompañar a gritar delante de la casa o el lugar del trabajo del asesino y torturador para recordar su papel durante la dictadura, se reparten hojas en las que se informa exactamente de qué hizo y donde sale su dirección personal y número de teléfono particular, y después de leer conjuntamente entre todos, y ante el funado, su currículum, se da una vuelta por el barrio bailando y cantando para que los vecinos sepan qué ha pasado y puedan informarse de quién es su vecino.
En la iniciativa AltaveuTV (TV Altavoz, en catalán), lhcabanas, colocó el documental en Youtube en tres partes, que comparto acá con ustedes... Parte del documental está en Catalán, pero poniendo atención, se entiende perfectamente...
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Descubro que también está completo en TV3 Catalunya.
Cuenta Rafa Esteve-Casanova, que estando preso Víctor en el Estadio Chile (actual Estadio Víctor Jara), antes de morir, todavía tuvo tiempo de comenzar un poema que nunca llegó a canción. Este poema fue sacado de forma clandestina del estadio, donde se hicieron varias copias para que las probabilidades de su difusión fueras mayores. Por diferencias en las transcripciones hay versiones con el verso "Canto, qué mal me sales" y otras con "Canto, qué mal me sabes".
Somos cinco mil aquí en esta pequeña parte la ciudad. Somos cinco mil. ¿Cuántos somos en total en las ciudades y en todo el país? Sólo aquí, diez mil manos que siembran y hacen andar las fábricas. Cuánta humanidad con hambre, frío, pánico, dolor, presión moral, terror y locura.
Seis de los nuestros se perdieron en el espacio de las estrellas. Uno muerto, un golpeado como jamás creí se podría golpear a un ser humano. Los otros cuatro quisieron quitarse todos los temores, uno saltando al vacío, otro golpeándose la cabeza contra un muro pero todos con la mirada fija en la muerte. ¡Qué espanto produce el rostro del fascismo! Llevan a cabo sus planes con precisión artera sin importarles nada. La sangre para ellos son medallas. La matanza es un acto de heroísmo. ¿Es este el mundo que creaste, Dios mío? ¿Para esto tus siete días de asombro y de trabajo? En estas cuatro murallas sólo existe un número que no progresa. Que lentamente querrá más la muerte.
Pero de pronto me golpea la consciencia y veo esta marea sin latido y veo el pulso de las máquinas y los militares mostrando su rostro de matrona llena de dulzura. ¿Y México, Cuba y el mundo? ¡Qué griten esta ignominia! Somos diez mil manos menos que no producen. ¿Cuántos somos en toda la patria? La sangre del compañero Presidente golpea más fuerte que bombas y metrallas. Así golpeará nuestro puño nuevamente.
Canto, qué mal me sales* cuando tengo que cantar espanto. Espanto como el que vivo como el que muero, espanto. De verme entre tantos y tantos momentos de infinito en que el silencio y el grito son las metas de este canto. Lo que veo nunca vi. Lo que he sentido y lo que siento harán brotar el momento...
Hoy viene a ser como la cuarta vez que espero desde que sé que no vendrás más nunca. He vuelto a ser aquel cantar del aguacero que hizo casi legal su abrazo en tu cintura.
Y tú apareces en mi ventana, suave y pequeña, con alas blancas. Yo ni respiro para que duermas y no te vayas.
Que maneras más curiosas de recordar tiene uno, que maneras más curiosas: hoy recuerdo mariposas que ayer sólo fueron humo, mariposas, mariposas que emergieron de lo oscuro bailarinas, silenciosas.
Tu tiempo es ahora una mariposa, navecita blanca, delgada, nerviosa. Siglos atrás inundaron un segundo debajo del cielo, encima del mundo
Tu tiempo es ahora una mariposa, navecita blanca, delgada, nerviosa. Siglos atrás inundaron un segundo debajo del cielo, encima del mundo
Así eras tú en aquellas tardes divertidas, así eras tú de furibunda compañera. Eras como esos días en que eres la vida y todo lo que tocas se hace primavera. Ay, mariposa, tú eres el alma de los guerreros que aman y cantan, y eres el nuevo ser que se asoma por mi garganta
Que maneras más curiosas de recordar tiene uno, que maneras más curiosas: hoy recuerdo mariposas que ayer sólo fueron humo, mariposas, mariposas que emergieron de lo oscuro bailarinas, silenciosas,
Tu tiempo es ahora una mariposa, navecita blanca, delgada, nerviosa, Siglos atrás inundaron un segundo debajo del cielo, encima del mundo.
Tu tiempo es ahora una mariposa, navecita blanca, delgada, nerviosa, Siglos atrás inundaron un segundo debajo del cielo, encima del mundo.
Tu tiempo es ahora una mariposa, navecita blanca, delgada, nerviosa, Siglos atrás inundaron un segundo debajo del cielo, encima del mundo.