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domingo, 27 de septiembre de 2009

6 de febrero de 1694: Macacos. La última expedición contra Palmares


El cazador de indios, matador de muchas leguas de indios, nació de madre india. Habla guaraní y portugués casi nada. Domingos Jorge Velho es capitán de mamelucos de San Pablo, mestizos que han sembrado el terror en medio Brasil en nombre de los señores coloniales y para feroz exorcismo de la mitad de su sangre.

En los últimos seis años, el capitán Domingos alquiló sus servicios a la corona portuguesa contra los indios janduim, alzados en el sertón de Pernambuco y en Río Grande do Norte. Después de larga carnicería llega a Recife, victorioso, y allí lo contratan para arrasar Palmares. Le ofrecen un buen botín en tierras y negros para vender en Río de Janeiro y Buenos Aires, y además le prometen infinitas amnistías, cuatro hábitos de órdenes religiosas y treinta grados militares para repartir entre sus hombres.


Con el catalejo en bandolera sobre el pecho desnudo, abierta la casaca grasienta, el capitán Domingos desfila a caballo por las calles de Recife, a la cabeza de sus oficiales mestizos y sus soldados indios degolladores de indios. Cabalga entre nubes de polvo y olores de pólvora y aguardiente, atravesando ovaciones y bandadas de pañuelos blancos: este mesías nos salvará de los negros alzados, cree o quiere la gente, convencida de que los cimarrones tienen la culpa de la falta de brazos en los ingenios y también tienen la culpa de las pestes y las sequías que están asolando al nordeste, porque no enviará Dios la salud ni la lluvia mientras no cese el escándalo de Palmares.

Y se organiza la gran cruzada. De todas partes acuden voluntarios, empujados por el hambre, en busca de ración segura. Se vacían las cárceles: hasta los presos se incorporan al mayor ejército hasta ahora reunido en el Brasil.


Los exploradores indios marchan adelante y los changadores negros a la retaguardia. Nueve mil hombres atraviesan la selva, llegan a la sierra y suben hacia la cumbre donde se alzan las fortificaciones de Macacos. Esta vez llevan cañones.

Varios días dura el asedio. Los cañones aniquilan la triple muralla de madera y piedra. Se pelea cuerpo a cuerpo, al borde del abismo. Son tantos los muertos que no hay donde caer, y continúa la degollatina entre las breñas. Muchos negros intentan huir y resbalan al vacío por los despeñaderos; y muchos se arrojan eligiendo el precipicio.



Las llamas devoran la capital de Palmares. Desde la lejana ciudad de Pôrto Calvo se ven los resplandores de la gigantesca fogata, que arde durante toda la noche. Quemar hasta la memoria. Los cuernos de caza no cesan de anunciar el triunfo.

El jefe Zumbí, herido, ha conseguido escapar. Desde los altos picos llega a la selva. Deambula por los túneles verdes, en la espesura, buscando a los suyos.


Fotos de Carf.

martes, 17 de marzo de 2009

El Derecho a Soñar...


Parece que la galeanoetitis que padecía hace unos días la Cheqa, era contagiosa... Ahora Aitzbea me trae otra cepa de ese virus, cuyo síntoma es el derecho a soñar...

Lo comparto con ustedes...

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Foto de Bеn.


Aquí comparto otro texto que se parece al del video.. pero no es...

Por Eduardo Galeano

Montevideo.– Vaya uno a saber cómo será el mundo más allá del año 2000. Tenemos una única certeza: si todavía estamos ahí, para entonces ya seremos gente del siglo pasado y, peor todavía, seremos gente del pasado milenio.

Sin embargo, aunque no podemos adivinar el mundo que será,

bien podemos imaginar el que queremos que sea. El derecho de soñar no figura entre los treinta derechos humanos que las Naciones Unidas proclamaron a fines de 1948. Pero si no fuera por él, y por las aguas que da de beber, los demás derechos se morirían de sed.

Deliremos, pues, por un ratito. El mundo, que está patas arriba, se pondrá sobre sus pies:

En las calles, los automóviles serán pisados por los perros.

El aire estará limpio de los venenos de las máquinas, y no tendrá más contaminación que la que emana de los miedos humanos y de las humanas pasiones.

La gente no será manejada por el automóvil, ni será programada por la computadora, ni será comprada por el super-mercado, ni será mirada por el televisor.


El televisor dejará de ser
el miembro más importante de la familia,
y será tratado como la plancha o el lavarropas.

La gente trabajará para vivir,
en lugar de vivir para trabajar.

En ningún país irán presos
los muchachos que se nieguen
a hacer el servicio militar,
sino los que quieran hacerlo.

Los economistas no llamarán
nivel de vida al nivel de consumo,
ni llamarán calidad de vida
a la cantidad de cosas.

Los cocineros no creerán
que a las langostas les encanta
que las hiervan vivas.

Los historiadores no creerán
que a los países les encanta
ser invadidos.

Los políticos no creerán que
a los pobres les encanta
comer promesas.

El mundo ya no estará en
guerra contra los pobres,
sino contra la pobreza, y la
industria militar no tendrá más
remedio que declararse
en quiebra por siempre jamás.

Nadie morirá de hambre, porque nadie
morirá de indigestión.

Los niños de la calle no serán
tratados como si fueran basura,
porque no habrá niños de la calle.

Los niños ricos no serán tratados
como si fueran dinero,
porque no habrá niños ricos.

La educación no será el privilegio
de quienes puedan pagarla.

La policía no será la maldición
de quienes no puedan comprarla.

La justicia y la libertad, hermanas
siamesas condenadas a vivir
separadas, volverán a juntarse, bien
pegaditas, espalda contra espalda.

Una mujer, negra, será
presidente de Brasil y otra mujer,
negra, será presidente de los
Estados Unidos de América.
Una mujer india gobernará
Guatemala y otra, Perú.

En Argentina, las locas
de Plaza de Mayo serán
un ejemplo de salud mental,
porque ellas se negaron a olvidar
en los tiempos de la amnesia
obligatoria.

La Santa Madre Iglesia corregirá
algunas erratas de las piedras
de Moisés. El sexto mandamiento
ordenará: "Festejarás el cuerpo".
El noveno, que desconfía
del deseo, lo declarará sagrado.

La Iglesia también dictará
un undécimo mandamiento,
que se le había olvidado al Señor:
"Amarás a la naturaleza,
de la que formas parte".

Todos los penitentes serán
celebrantes, y no habrá noche
que no sea vivida como si fuera
la última, ni día que no sea vivido
como si fuera el primero.

sábado, 7 de marzo de 2009

Mujeres...


Me encuentro, gracias a Cheqa, este texto de Eduardo Galeano en "La vida según Galeano" un nuevo ciclo del canal Encuentro... lo quise compartir de a pedacitos... empiezo por el principio...

MUJERES

San Juan Crisóstomo decía: "Cuando la primera mujer habló, provocó el pecado original" y San Ambrosio concluía: "Si a la mujer se le permite hablar de nuevo, volverá a traer la ruina al hombre".

La iglesia Católica, les prohíbe la palabra.

Los fundamentalistas musulmanes, les mutilan el sexo y les tapan la cara.

Los judíos muy ortodoxos empiezan el día agradeciendo: "Gracias Señor por no haberme hecho mujer".


Saben cocer.
Saben bordar.
Saben sufrir y cocinar.

Hijas obedientes.
Madres abnegadas.
Esposas resignadas.

Durante siglos o milenios ha sido así, aunque de su pasado sabemos poco.
Ecos de voces masculinas. Sombras de otros cuerpos.

Para elogiar a un prócer se dice: "Detrás de todo gran hombre hubo una mujer", reduciendo a la mujer a la triste condición de respaldo de silla.

Hoy voy a contarles, a mi modo y manera, algunas historias de mujeres que no siempre coinciden con éste identikit...




GolondrinaAzul colocó el video en su Sin pelos en la lengua... Se le agradece... Lo tómo de allí... ;-)

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miércoles, 31 de diciembre de 2008

Griegas...



De un dolor de cabeza puede nacer una diosa. Atenea brotó de la dolida cabeza de su padre, Zeus, que se abrió para darle nacimiento. Ella fue parida sin madre.

Tiempo después, su voto resultó decisivo en el tribunal de los dioses, cuando el Olimpo tuvo que pronunciar una sentencia difícil. Para vengar a su papá, Electra y su hermano Orestes habían partido de un hachazo el pescuezo de su mamá.



Las Furias acusaban. Exigían que los asesinos fueran apedreados hasta la muerte, porque es sagrada la vida de una reina y quien mata a la madre no tiene perdón.

Apolo asumió la defensa. Sostuvo que los acusados eran hijos de madre indigna y que la maternidad no tenía la menor importancia.



Una madre, afirmó Apolo, no es más que el surco inerte donde el hombre echa su semilla. De los trece dioses del jurado, seis votaron por la condenación y seis por la absolución.

Atenea decidía el desempate. Ella votó contra la madre que no tuvo y dio vida eterna al poder macho en Atenas.


Texto tomado de Diosas y reinas, Eduardo Galeano, en Rebelión. En su libro, Espejos: Una historia casi universal, que está en la calle desde mediados de abril, Eduardo Galeano elabora un inventario general de los hitos y mitos de la historia de los hombres, un repaso caprichoso desde los orígenes hasta hoy, sólo regido por la mirada lírica y lúcida del autor. Como anticipo, Radar primero, Rebelión después, y luego Sin pelos en la lengua, de donde lo tomo, ofrecen el capítulo dedicado a las mujeres de la antigüedad y la mitología, una suerte de fundación del machismo. Coloco acá el último pedacito...

miércoles, 24 de diciembre de 2008

31 de julio de 1566: Madrid. El fanático de la dignidad humana / Aunque pierdas, vale la pena


El fanático de la dignidad humana

Fray Bartolomé de Las Casas está pasando por encima del rey y del Consejo de Indias. ¿Será castigada su desobediencia? A los noventa y dos años, poco le importa. Medio siglo lleva peleando. ¿No están en su hazaña las claves de su tragedia? Muchas batallas le han dejado ganar, hace tiempo lo sabe, porque el resultado de la guerra estaba decidido de antemano.




Los dedos ya no le hacen caso. Dicta la carta. Sin permiso de nadie, se dirige directamente a la Santa Sede. Pide al papa Pío V que mande cesar las guerras contra los indios y que ponga fin al saqueo que usa la cruz como coartada. Mientras dicta se indigna, se le sube la sangre a la cabeza y se le quiebra la voz que le queda, ronca y poca.

Súbitamente, cae al suelo.



Aunque pierdas, vale la pena

Los labios se mueven, dicen palabras sin sonido.

—¿Me perdonarás, Dios?

Fray Bartolomé pide clemencia en el Juicio Final, por haber creído que los esclavos negros y moros aliviarían la suerte de los indios.



Yace tendido, húmeda la frente, pálido, y no cesan de moverse los labios.

Un trueno se descarga, lento, desde lejos. Fray Bartolomé, el nacedor, el hacedor, cierra los ojos. Aunque siempre fue duro de oído, escucha la lluvia sobre el tejado del convento de Atocha. La lluvia le moja la cara. Sonríe.




Uno de los sacerdotes que lo acompañan murmura algo sobre la rara luz que se le ha encendido en el rostro. A través de la lluvia, libre de duda y tormento, fray Bartolomé está viajando, por última vez, hacia los verdes mundos donde conoció la alegría.

—Gracias —dicen sus labios, en silencio, mientras lee las oraciones a la luz de los cocuyos y las luciérnagas, salpicado por la lluvia que golpea el techo de hojas de palma.

—Gracias —dice, mientras celebra misa en cobertizos sin paredes y bautiza niños desnudos en los ríos.



Los sacerdotes se persignan. Han caído los últimos granos de la arena del reloj. Alguien da vuelta la ampolleta, para que no se interrumpa el tiempo.




sábado, 29 de noviembre de 2008

Mexicanas...



Tlazoltéotl, luna mexicana, diosa de la noche huasteca, pudo hacerse un lugarcito en el panteón macho de los aztecas.





Ella era la madre madrísima que protegía a las paridas y a las parteras y guiaba el viaje de las semillas hacia las plantas. Diosa del amor y también de la basura, condenada a comer mierda, encarnaba la fecundidad y la lujuria.





Como Eva, como Pandora, Tlazoltéotl tenía la culpa de la perdición de los hombres; y las mujeres que nacían en su día vivían condenadas al placer.






Y cuando la tierra temblaba, por vibración suave o terremoto devastador, nadie dudaba: –Es ella.






Texto tomado de Diosas y reinas, Eduardo Galeano, en Rebelión. En su próximo libro, Espejos: Una historia casi universal, que está en la calle desde mediados de abril, Eduardo Galeano elabora un inventario general de los hitos y mitos de la historia de los hombres, un repaso caprichoso desde los orígenes hasta hoy, sólo regido por la mirada lírica y lúcida del autor. Como anticipo, Radar primero, Rebelión después, y luego Sin pelos en la lengua, de donde lo tomo, ofrecen el capítulo dedicado a las mujeres de la antigüedad y la mitología, una suerte de fundación del machismo. Yo lo voy colocando acá de a pedacitos...

jueves, 27 de noviembre de 2008

6 de mayo de 1536: Machu Picchu. Manco Inca






Harto de ser rey tratado como perro, Manco Inca se alza contra los hombres de cara peluda. En el trono vacío, Pizarro instala a Paullo, hermano de Manco Inca y de Atahualpa y de Huáscar.




De a caballo, a la cabeza de un gran ejército, Manco Inca pone sitio al Cuzco. Arden las hogueras en torno a la ciudad y llueven, incesantes, las flechas de yesca encendida, pero más castiga el hambre a los sitiadores que a los sitiados y las tropas de Manco Inca se retiran, al cabo de medio año, entre alaridos que parten la tierra.




El Inca atraviesa el valle del río Urubamba y emerge entre los altos picos de niebla. La escalinata de piedra lo conduce a la morada secreta de las cumbres. Protegida por parapetos y torreones, la fortaleza de Machu Picchu reina más allá del mundo.





miércoles, 12 de noviembre de 2008

Puntos de vista

En Frases - Poemas, de Felipe García, me encuentro este video con un relatito de Galeano... Lo quise compartir...

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En algún lugar del tiempo, más allá del tiempo, el mundo era gris; gracias a los indios Ishir, que robaron los colores a los dioses, ahora el mundo resplandece y los colores del mundo arden en los ojos que los miran". Hace algún tiempo, Ticio Escobar, un amigo mío paraguayo, acompañó a un equipo de la televisión europea que quería filmar escenas de la vida cotidiana de estos indígenas; una niña indígena seguía al director del equipo, sombra silenciosa pegada a su cuerpo, lo miraba fijo al rostro, muy de cerca, como si quisiera entrar en sus extraños ojos azules. El director se valió de la intercesión de Ticio Escobar, que conocía a la niña y entendía su lengua, y ella le confesó: "Quiero saber de qué color ve él las cosas", a lo que el director sonrió: "Del mismo color que vos", "¿Pero qué sabe usted de qué color veo yo las cosas?".

sábado, 1 de noviembre de 2008

Romanas...


Cicerón había explicado que las mujeres debían estar sometidas a guardianes masculinos debido a la debilidad de su intelecto.

Las romanas pasaban de manos de varón a manos de varón. El padre que casaba a su hija podía cederla al marido en propiedad o entregársela en préstamo. De todos modos, lo que importaba era la dote, el patrimonio, la herencia: del placer se encargaban las esclavas.







Los médicos romanos creían, como Aristóteles, que las mujeres, todas, patricias, plebeyas o esclavas, tenían menos dientes y menos cerebro que los hombres y que en los días de menstruación empañaban los espejos con un velo rojizo.

Plinio el Viejo, la mayor autoridad científica del imperio, demostró que la mujer menstruante agriaba el vino nuevo, esterilizaba las cosechas, secaba las semillas y las frutas, mataba los injertos de plantas y los enjambres de abejas, herrumbraba el bronce y volvía locos a los perros.






Texto tomado de Diosas y reinas, Eduardo Galeano, en Rebelión. En su próximo libro, Espejos: Una historia casi universal, que está en la calle desde mediados de abril, Eduardo Galeano elabora un inventario general de los hitos y mitos de la historia de los hombres, un repaso caprichoso desde los orígenes hasta hoy, sólo regido por la mirada lírica y lúcida del autor. Como anticipo, Radar primero, Rebelión después, y luego Sin pelos en la lengua, de donde lo tomo, ofrecen el capítulo dedicado a las mujeres de la antigüedad y la mitología, una suerte de fundación del machismo. Yo lo voy colocando acá de a pedacitos...

domingo, 28 de septiembre de 2008

Chinas...


Hace unos mil años, las diosas chinas dejaron de ser diosas.

El poder macho, que ya se había impuesto en la tierra, estaba poniendo orden también en los cielos. La diosa Shi Hi fue partida en dos dioses, y la diosa Nu Gua fue degradada a la categoría de mujer.



Shi Hi había sido la madre de los soles y de las lunas. Ella daba consuelo y alimento a sus hijos y a sus hijas al cabo de sus agotadores viajes a través del día y de la noche.

Cuando fue dividida en Shi y en Hi, dioses varones los dos, ella dejó de ser ella, y desapareció.


Nu Gua no desapareció, pero se redujo a mera mujer. En otros tiempos, ella había sido la fundadora de todo lo que vive: había cortado las patas de la gran tortuga cósmica, para que el mundo y el cielo tuvieran columnas donde apoyarse, había salvado al mundo de las catástrofes del fuego y del agua, había inventado el amor, echada junto a su hermano tras un alto abanico de hierbas y había creado a los nobles y a los plebeyos, amasando a los de arriba con arcilla amarilla y a los de abajo con barro del río.


Texto tomado de Diosas y reinas, Eduardo Galeano, en Rebelión. En su próximo libro, Espejos: Una historia casi universal, que está en la calle desde mediados de abril, Eduardo Galeano elabora un inventario general de los hitos y mitos de la historia de los hombres, un repaso caprichoso desde los orígenes hasta hoy, sólo regido por la mirada lírica y lúcida del autor. Como anticipo, Radar primero, Rebelión después, y luego Sin pelos en la lengua, de donde lo tomo, ofrecen el capítulo dedicado a las mujeres de la antigüedad y la mitología, una suerte de fundación del machismo. Yo lo voy colocando acá de a pedacitos...

sábado, 20 de septiembre de 2008

15 de noviembre de 1533: Cuzco. Entran los conquistadores en la ciudad sagrada.


En el radiante mediodía, a través de la humareda se abren paso los soldados. Un olor a cuero mojado se alza y se mezcla con el olor de la quemazón, mientras resuena un estrépito de cascos de caballos y ruedas de cañones.


Recorte de foto de Kamoteus.


Nace un altar en la plaza. Los pendones de seda, bordados de águilas, escoltan al dios nuevo, que tiene los brazos abiertos y usa barba como sus hijos. ¿No está viendo el dios nuevo que sus hijos se abalanzan, hacha en mano, sobre el oro de los templos y las tumbas?




Entre las piedras del Cuzco, tiznadas por el incendio, los viejos y los paralíticos aguardan, mudos, los días por venir.





jueves, 24 de julio de 2008

El reino de las paradojas...

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Hace unos días, Alejandra compartió estas palabras de Eduardo Galeano, en la ceremonia-homenaje donde fue declarado primer ciudadano ilustre del Mercosur. Quise ilustrarlas, enlazarlas y compartirla, de a pedacitos, con ustedes...





Nuestra región es el reino de las paradojas. Brasil, pongamos por caso: paradójicamente, el Aleijadinho, el hombre más feo del Brasil, creó las más altas hermosuras del arte de la época colonial...

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paradójicamente, Garrincha, arruinado desde la infancia por la miseria y la poliomelitis, nacido para la desdicha, fue el jugador que más alegría ofreció en toda la historia del fútbol...

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Foto de CMarino.

y, paradójicamente, ya ha cumplido cien años de edad Oscar Niemeyer, que es el más nuevo de los arquitectos y el más joven de los brasileños.
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sábado, 19 de julio de 2008

16 de noviembre de 1532: Cajamarca. Pizarro.




Mil hombres van barriendo el camino del Inca hacia la vasta plaza donde aguardan, escondidos, los españoles. La multitud tiembla al paso del Padre Amado, el Solo, el Único, el dueño de los trabajos y las fiestas; callan los que cantan y se detienen los que danzan. A la poca luz, la última del día, relampaguean de oro y plata las coronas y las vestiduras de Atahualpa y su cortejo de señores del reino.

¿Dónde están los dioses traídos por el viento? El Inca llega al centro de la plaza y ordena esperar. Hace unos días, un espía se metió en el campamento de los invasores, les tironeó las barbas y volvió diciendo que no eran más que un puñado de ladrones salidos de la mar. Esa blasfemia le costó la vida. ¿Dónde están los hijos de Wiracocha, que llevan estrellas en los talones y descargan truenos que provocan el estupor, la estampida y la muerte?

El sacerdote Vicente de Valverde emerge de las sombras y sale al encuentro de Atahualpa. Con una mano alza la Biblia y con la otra un crucifijo, como conjurando una tormenta en alta mar, y grita que aquí está Dios, el verdadero, y que todo lo demás es burla. El intérprete traduce y Atahualpa, en lo alto de la muchedumbre, pregunta:

—¿Quién lo dijo?

—Lo dice la Biblia, el libro sagrado.

—Dámela, para que me lo diga.

A pocos pasos, detrás de una pared, Francisco Pizarro desenvaina la espada.

Atahualpa mira la Biblia, le da vueltas en la mano, la sacude para que suene y se la aprieta contra el oído:

—No dice nada. Está vacía.

Y la deja caer.

Pizarro espera este momento desde el día en que se hincó ante el emperador Carlos V, le describió el reino grande como Europa que había descubierto y se proponía conquistar y le prometió el más espléndido tesoro de la historia de la humanidad. Y desde antes: desde el día en que su espada trazó una raya en la arena y unos pocos de sus soldados muertos de hambre, hinchados por las plagas, juraron acompañarlo hasta el final. Y desde antes aún, desde mucho antes: Pizarro espera este momento desde que hace cincuenta y cuatro años fue arrojado a la puerta de una iglesia de Extremadura y bebió leche de puerca por no hallarse quien le diera de mamar.

Pizarro grita y se abalanza. A la señal, se abre la trampa. Suenan las trompetas, carga la caballería y estallan los arcabuces, desde la empalizada, sobre el gentío perplejo y sin armas.


Foto de Wikimedia.


Cajamarca
El rescate


Para comprar la vida de Atahualpa, acuden la plata y el oro. Hormiguean por los cuatro caminos del imperio las largas hileras de llamas y las muchedumbres de espaldas cargadas. El más espléndido botín viene del Cuzco: un jardín entero, árboles y flores de oro macizo y pedrerías, en tamaño natural, y pájaros y animales de pura plata y turquesa y lapislázuli.

El horno recibe dioses y adornos y vomita barras de oro y de plata.

Jefes y soldados exigen a gritos el reparto. Hace seis años que no cobran.

De cada cinco lingotes, Francisco Pizarro separa uno para el rey. Luego se persigna. Pide el auxilio de Dios, que todo lo sabe, para guardar justicia; y pide el auxilio de Hernando de Soto, que sabe leer, para vigilar al escribano.

Adjudica una parte a la Iglesia y otra al vicario del ejército. Recompensa largamente a sus hermanos y a los demás capitanes. Cada soldado raso recibe más de lo que el príncipe Felipe cobra en un año y Pizarro se convierte en el hombre más rico del mundo. El cazador de Atahualpa se otorga a sí mismo el doble de lo que en un año gasta la corte de Carlos V con sus seiscientos criados -sin contar la litera del Inca, ochenta y tres kilos de oro puro, que es su trofeo de general.




martes, 15 de julio de 2008

La Comandante Dos




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LA COMANDANTE DOS
Radialistas.net
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Declaración Internacional

Quienes firmamos este pronunciamiento hemos compartido de una u otra forma, la historia de Nicaragua

Durante la lucha sandinista contra la dictadura de Anastasio Somoza y posteriormente durante los años en que Nicaragua sufrió la agresión producto de la política interventora de la Administración Reagan, acompañamos a la Nicaragua revolucionaria con nuestras posiciones y acciones. Muchos de nosotros formamos parte de un amplio movimiento de solidaridad.

Desde entonces, conocimos y admiramos la valentía y compromiso de Dora María Téllez. Su integridad, prestigio, dedicación y el riesgo que corrió su vida al permanecer trece días en huelga de hambre nos motiva a pronunciarnos para solicitar al Gobierno de Nicaragua que medite muy bien sobre las consecuencias de no atender las demandas que ella representa.

Lo que llevó a Dora María a exponer su salud y su vida de nuevo, es una demanda clara: que no se cierren los espacios políticos y que haya un diálogo nacional para resolver la crisis alimentaria y del alto costo de la vida que, como muchos países, enfrenta Nicaragua.

Ninguna de estas demandas es irracional y un gobierno que qu8iera el apoyo popular debe responderlas.

Queremos sumarnos a esta demanda y a esta protesta. La representación política es un derecho. Es un derecho protestar contra los mecanismos que cierran estos espacios. Dora María ejerce su derecho. Ella representa a un amplio sector de la sociedad nicaragüense que debe ser escuchado.

Pedimos por su derecho, por el de sus compañeros y el de todos los nicaragüenses.