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lunes, 27 de octubre de 2008

Sin hijo ni árbol ni libro





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¿Quién lo ayuda a ir al cielo?, por favor 
¿Quién puede asegurarle la otra vida? 
Apiádense del hombre que no tuvo 
ni hijo, ni árbol, ni libro. 

Sé quien pasó la vida maldiciendo, 
recorriendo en silencio viejas calles, 
de mujer en mujer como un mendigo 
sin hijo, ni árbol, ni libro. 

Los hombres sin historia son la historia. 
Grano a grano se forman largas playas. 
Y luego viene el viento y las revuelve, 
borrando las pisadas y los nombres 
sin hijo, ni árbol, ni libro. 
Quiero un día saber que un guardaparques 
se sentaba cansado en algún banco. 
Pobre hombre de arena, campesino, 
borracho de las sombras de mi calle 
sin hijo, ni árbol, ni libro. 

Díganlo todo un día alguna vez, 
cuando no haya miserias y desastres. 
Apiádense del hombre que no tuvo 
ni hijo, ni árbol, ni libro. 

El que apretó una tuerca con acierto. 
El que dijo de pronto una palabra. 
El que no le importaba ser un hombre 
sin hijo, ni árbol, ni libro. 

(1970) 

Foto de IrenaS .


¿Por qué resultará tan poético el discurso de la izquierda? Como el de María Amalia, a sus casi 97 años...

¿Por qué tan grotesco el de la derecha? Con sus McCain, sus Reagan, sus Tatcher, sus Pinochets...

Caricatura de Langer, tomada de Sin pelos en la lengua...

domingo, 10 de agosto de 2008

Sólo el amor...


Una gran Revolución sólo puede nacer de un gran sentimiento de amor.

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(Silvio Rodríguez)

Debes amar la arcilla que va en tus manos.
Debes amar su arena hasta la locura.
Y si no, no la emprendas que será en vano:
sólo el amor alumbra lo que perdura,
sólo el amor convierte en milagro el barro.

Debes amar el tiempo de los intentos.
Debes amar la hora que nunca brilla.
Y si no, no pretendas tocar lo cierto:
sólo el amor engendra la maravilla,
sólo el amor consigue encender lo muerto.

(1978)


jueves, 24 de julio de 2008

Canción de Navidad...



Si, ya se que la navidad está lejos, y que ya he puesto otro video de esta misma canción antes... Pero ahora me tropiezo con estas fotos que tomé en La Guaira, en el 2004, sobre la pared de una casa destruida en la tragedia de 1.999... Y quise compartirlas...

En esta ocasión, la interpreta Crystina Maez....

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El fin de año huele a compras,

enhorabuenas y postales

con votos de renovación.


Y yo que sé del otro mundo

que pide vida en los portales,

me doy a hacer una canción.


La gente luce estar de acuerdo,

maravillosamente todo

parece afín al celebrar.


Unos festejan sus millones,

otros la camisita limpia

y hay quien no sabe qué es brindar.


Mi canción no es del cielo,

las estrellas, la luna,

porque a ti te la entrego

que no tienes ninguna.


Mi canción no es tan sólo

de quien pueda escucharla,

porque a veces el sordo

lleva más para amarla.


Tener no es signo de malvado

y no tener tampoco es prueba

de que acompañe la virtud.


Pero el que nace bien parado,

en procurarse lo que anhela

no tiene que invertir salud.


Por eso canto a quien no escucha,

a quien no deja escucharme,

a quien ya nunca me escuchó,


al que en su cotidiana lucha

me da razones para amarle,

a aquel que nadie le cantó.


(1988)


jueves, 17 de julio de 2008

Hace no sé qué tiempo ya




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(Silvio Rodríguez)

Hace no sé qué tiempo ya
que no le digo a alguien te quiero.
Qué extraño es todo por donde he estado,
qué días más lejos del amor.

(Hace no sé qué tiempo ya
que tengo un sobre engavetado
porque le temo, y yo no sirvo
para sentir cosas así.)

Hace no sé qué tiempo ya
que estoy sentado maldiciendo,
sumando noches, restando sueños,
maldito por mi maldición.

Nunca he servido
para lo que me ha tocado,
desde que no sé qué causa te alejó.
Puede que fuera causa mía,
pero quién recuerda causas
cuando el tiempo es más dolor.

Mis labios se han endurecido
para decir palabras bellas.
Qué duro es todo lo que yo digo,
qué suave todo lo que sueño.
hace no sé qué tiempo ya...

(1969)


domingo, 4 de mayo de 2008

Soltar todo y largarse

Hay días en la vida que... ¡Qué se yo!

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<-- La primera versión es del encuentro de la tropa cósmica en La Habana... La segunda del chileno peter8656, con bastante mejor audio.

(Silvio Rodríguez)


Soltar todo y largarse —qué maravilla—,
atesorando sólo huesos nutrientes
y lanzarse al camino pisando arcilla,
destino a las estrellas resplandecientes.

Pantalones raídos, zapatos viejos,
sombrero de ventisca, ojo de garra
escudriñando enigmas en los espejos
y aprendiendo conciertos de las cigarras.

Con amores fugaces e inolvidables,
con parasiempres grávidos como espuma
y el acero afilado de los probables
colgado vigilante junto a la luna.

Soltar todo y largarse. Qué fascinante
volver al santo oficio de la veleta,
desnudando la vida como un bergante
y soñando que un día serás poeta.

(1995)


jueves, 21 de febrero de 2008

Silvio y Los Sabandeños.


Perdonen la ausencia. Estuve unos días en Altamira de Cáceres, reflexionando sobre el proceso formativo que desarrolla la Fundación Infocentro con y para la comunidad.

De regreso, me encuentro en mi Google Reader, que Alejandra subió a su blog un video de los Sabandeños con Silvio Rodríguez , interpretando el tema Unicornio. Busco más datos en la wiki para compartir con ustedes, y leo que
Los Sabandeños son un grupo musical canario de la isla de Tenerife, que desarrollan su carrera desde el año 1966. Han grabado más de 50 discos que incluyen una gran variedad de ritmos musicales del folklore canario y latinoamericano.

Renovaron el folclor canario introduciendo instrumentos como el contrabajo y añadiendo arreglos vocales característicos desde sus orígenes. También mostraron muchas influencias de la canción latinoamericana, como por ejemplo del grupo chileno Quilapayún, y publicaron obras de contenido político y social, por lo que ha sido considerado exponente de la canción de autor.

Comparto yo también con ustedes, el video de Silvio y Los Sabandeños.

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(Silvio Rodríguez)


Mi unicornio azul
ayer se me perdió.
Pastando lo dejé
y desapareció.
Cualquier información
bien la voy a pagar.
Las flores que dejó
no me han querido hablar.

Mi unicornio azul
ayer se me perdió.
No sé si se me fue,
no sé si extravió,
y yo no tengo más
que un unicornio azul.
Si alguien sabe de él,
le ruego información.
Cien mil o un millón
yo pagaré.

Mi unicornio azul
se me ha perdido ayer,
se fue.

Mi unicornio y yo
hicimos amistad,
un poco con amor,
un poco con verdad.
Con su cuerno de añil
pescaba una canción.
Saberla compartir
era su vocación.

Mi unicornio azul
ayer se me perdió
y puede parecer
acaso una obsesión,
Pero no tengo más
que un unicornio azul
—y aunque tuviera dos
yo solo quiero aquel—.
Cualquier información
la pagaré.

Mi unicornio azul
se me ha perdido ayer,
se fue.

(1980)





Las fotos son del web oficial de Los Sabandeños.

lunes, 31 de diciembre de 2007

Oh, melancolía...


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(Silvio Rodríguez)


Hoy viene a mí la damisela soledad,
con pamela, impertinentes y botón
de amapola en el oleaje de sus vuelos.
Hoy la voluble señorita es amistad,
y acaricia finalmente el corazón
con su más delgado pétalo de hielo.

Por eso hoy,
gentilmente, te convido a pasear
por el patio, hasta el florido pabellón
de aquel árbol que plantaron los abuelos.
Hoy el ensueño es como el musgo en el brocal,
dibujando los abismos de un amor
melancólico, sutil, pálido cielo.

Viene a mí, avanza
—viene tan despacio—,
viene en una danza
leve en el espacio.
Cedo, me hago lacio
y ya vuelo, ave.
Se mece la nave
lenta, como el tul
en la brisa suave
niña del azul.

Oh, melancolía, novia silenciosa,
íntima pareja del ayer.
Oh, melancolía, amante dichosa,
siempre me arrebata tu placer.
Oh, melancolía, señora del tiempo,
beso que retorna como el mar.
Oh, melancolía, rosa del aliento,
dime quién me puede amar.

lunes, 24 de diciembre de 2007

Esta noche es Noche Buena...

Cantar de gallos...
El tibio amanecer
de un nuevo día...



El sol ya calienta mis persianas... Mis niños y mi padre, aún duermen... Mi calle está en calma... La ciudad va saliendo de la modorra, para empezar otro día agitado, en estos tiempos agitados...

Ayer cumplí con la pequeña concesión al consumismo, de comprarle regalos navideños a mis hijos: un chipcito no se de qué video juego, y una bicicleta. Hoy me toca cumplir con mi hija: un aparatito electrónico de esos de escuchar música.

Pero antes cumplo conmigo, haciendo mi reflexión navideña... y con ustedes, compartiéndola...

Para algo, más allá de enriquecer a los comerciantes, o de repujar el carácter consumista a nuestros niños y niñas, habrá de servir esta fecha...

A pesar de los avances, aún la indigencia deambula por nuestras calles caraqueñas. A pesar de los esfuerzos, la droga y el alcohol siguen siendo opciones para nuestra juventud. La sangre se sigue derramando en las veredas y escaleras de nuestros barrios hacinados. El destino de nuestros campesinos sigue en manos de los latifundistas. Los patrones, (o las mafias del mercado informal), pueden explotar a su gusto el trabajo humano. Los burócratas manejan de espalda al pueblo, los fondos públicos.

El poder no es del pueblo... Aún no hemos podido hacer, de nuestra República Bolivariana, una República Socialista.

Pero estamos caminando, sembrando poder en las bases... Con comités de salud... comités de tierra urbana... mesas técnicas para que todos tengan acceso al agua... a la electricidad... a la tecnologías de la información y la comunicación... y poniendo poder en las asambleas comunitarias... dándoles carácter vinculante... legitimando las vocerías en los consejos comunales... entretejiendo estas vocerías en redes legítimas, con poder de incidir en la gestión pública... en la formación de las políticas públicas, en su ejecución, de controlar la gestión y de controlar la obligación del Estado, de fiscalizar la gestión privada...

Poco a poco, vamos sometiendo los poderes públicos y sus burocracias al poder popular... Gobernar obedeciendo, lo llaman los zapatistas...

Por eso hoy, recuerdo a un Dios que se hace humano. Que se encarna en un niño, o en una niña, quién sabe, de un pequeño país, aún hoy sometido al control de imperios lejanos... Un niño, o niña en situación de exclusión... pobre, sin techo ni acceso a una atención sanitaria digna, en un país ocupado...

Pero que nace al calor de una familia, y una comunidad, solidaria, fraterna, comprometida con hacer valer la dignidad humana. Comunidades que tejen un pueblo, que con fe en sus capacidades creativas, y con esperanza en que el destino de la humanidad es la plenitud incluyente, van construyendo caminos de justicia, fraternidad y solidaridad.

Feliz navidad...

Que por ahora, no es socialista...
pero lo será.



Aprovecho para compartir este videito que me encontré en el blog de Fer...

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Canción de Navidad

(Silvio Rodríguez)


El fin de año huele a compras,
enhorabuenas y postales
con votos de renovación.
Y yo que sé del otro mundo
que pide vida en los portales,
me doy a hacer una canción.

La gente luce estar de acuerdo,
maravillosamente todo
parece afín al celebrar.
Unos festejan sus millones,
otros la camisita limpia
y hay quien no sabe qué es brindar.

Mi canción no es del cielo,
las estrellas, la luna,
porque a ti te la entrego
que no tienes ninguna.

Mi canción no es tan sólo
de quien pueda escucharla,
porque a veces el sordo
lleva más para amarla.


Tener no es signo de malvado
y no tener tampoco es prueba
de que acompañe la virtud.
Pero el que nace bien parado,
en procurarse lo que anhela
no tiene que invertir salud.

Por eso canto a quien no escucha,
a quien no dejan escucharme,
a quien ya nunca me escuchó,
al que en su cotidiana lucha
me da razones para amarle,
a aquel que nadie le cantó.

(1988)



miércoles, 19 de diciembre de 2007

Todas la voces para Guayasamín.

Oswaldo Guayasamín (1919-1999), pintor muralista y escultor ecuatoriano, desarrolló en su vida una obra humanista, que refleja el dolor y la miseria que soporta la mayor parte de la humanidad y denuncia la violencia que le ha tocado vivir al ser humano en este mounstruoso Siglo XX marcado por la guerra, la exclusión del sur, y el genocidio de los pueblos originarios.


Foto de un mural de Guayasamín en la Capilla del Hombre, Quito, tomada por BurocraciaNeuronal.

La construcción de la Capilla del Hombre fue el gran sueño de este pintor de los humildes. Para contribuir a hacer realidad ese sueño destacados músicos de diferentes países unieron esfuerzos. Nos cuentan en Taringa, que la idea nació del trovador cubano Silvio Rodríguez, y en junio de 1996, en el Coliseo Rumiñahui de Quito se realizó el concierto que llevaría por nombre "Todas las Voces Todas" con el objetivo de recaudar fondos para la construcción del monumento que soñó Guayasamín. En él, participaron además de Silvio, César Isella, Luis Eduardo Aute, Piero, Fito Páez y Joaquín Sabina, entre otros trovadores y agrupaciones como los conocidísimos Inti Illimani y Quilapayún.


Foto de La Capilla del Hombre tomada por José X.

Me tropecé con este videito de ese concierto, en el que Silvio canta, y yo de necio, quise compartirlo con ustedes...


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(Silvio Rodríguez)


Para no hacer de mi icono pedazos,
para salvarme entre únicos e impares,
para cederme un lugar en su Parnaso,
para darme un rinconcito en sus altares
me vienen a convidar a arrepentirme,
me vienen a convidar a que no pierda,
mi vienen a convidar a indefinirme,
me vienen a convidar a tanta mierda.

Yo no sé lo que es el destino,
caminando fui lo que fui.
Allá Dios, que será divino:
yo me muero como viví.

Yo quiero seguir jugando a lo perdido,
yo quiero ser a la zurda más que diestro,
yo quiero hacer un congreso del unido,
yo quiero rezar a fondo un hijonuestro.
Dirán que pasó de moda la locura,
dirán que la gente es mala y no merece,
mas yo seguiré soñando travesuras
(acaso multiplicar panes y peces).

Dicen que me arrastrarán por sobre rocas
cuando la Revolución se venga abajo,
que machacarán mis manos y mi boca,
que me arrancarán los ojos y el badajo.
Será que la necedad parió conmigo,
la necedad de lo que hoy resulta necio:
la necedad de asumir al enemigo,
la necedad de vivir sin tener precio.

(1991)


Foto de un rincón de la Capilla del Hombre, tomada por sergio_serrano.

viernes, 30 de noviembre de 2007

A los finales de noviembre....

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¿Se está arrimando, por fin, un día de sol?

A mí me escarba la ansiedad, me escarba hondo, acá, en lo blando.




(Silvio Rodríguez)


Se está arrimando un día feliz
como hace un barco tras sus meses.
Se está acercando un día de abril,
un día de abril se va a arrimar
a los finales de noviembre.

Y yo me apego más al mar,
me hermano doble de los peces.
Yo enciendo leña en el hogar
que vio brillar la tempestad
que guía el curso de estos meses.

Se está arrimando un día de sol,
un día de duendes en añejo.
Se acerca un pájaro feroz
zumbando al goce de tu olor:
se acerca un tiempo de conejos.

Y a mí me escarba la ansiedad,
me escarba hondo, acá, en lo blando;
me escarba simple, de escarbar,
como para que se hunda más
el día feliz que está llegando.

(1975)






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domingo, 25 de noviembre de 2007

Mariposa...


Hace miles de días que esta canción de Silvio revolotea en mi inconciente, que espera lo que se que no vendrá más nunca, y me pone a tararear...

Me la encuentro en el blog de Alejandra... y la comparto también yo acá...


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Mariposas

Silvio Rodriguez

Hoy viene a ser como la cuarta vez que espero
desde que sé que no vendrás más nunca.
He vuelto a ser aquel cantar del aguacero
que hizo casi legal su abrazo en tu cintura.

Y tú apareces en mi ventana,
suave y pequeña, con alas blancas.
Yo ni respiro para que duermas
y no te vayas.

Que maneras más curiosas
de recordar tiene uno,
que maneras más curiosas:
hoy recuerdo mariposas
que ayer sólo fueron humo,
mariposas, mariposas
que emergieron de lo oscuro
bailarinas, silenciosas.

Tu tiempo es ahora una mariposa,
navecita blanca, delgada, nerviosa.
Siglos atrás inundaron un segundo
debajo del cielo, encima del mundo

Tu tiempo es ahora una mariposa,
navecita blanca, delgada, nerviosa.
Siglos atrás inundaron un segundo
debajo del cielo, encima del mundo

Así eras tú en aquellas tardes divertidas,
así eras tú de furibunda compañera.
Eras como esos días en que eres la vida
y todo lo que tocas se hace primavera.
Ay, mariposa, tú eres el alma
de los guerreros que aman y cantan,
y eres el nuevo ser que se asoma por mi garganta

Que maneras más curiosas
de recordar tiene uno,
que maneras más curiosas:
hoy recuerdo mariposas
que ayer sólo fueron humo,
mariposas, mariposas
que emergieron de lo oscuro
bailarinas, silenciosas,

Tu tiempo es ahora una mariposa,
navecita blanca, delgada, nerviosa,
Siglos atrás inundaron un segundo
debajo del cielo, encima del mundo.

Tu tiempo es ahora una mariposa,
navecita blanca, delgada, nerviosa,
Siglos atrás inundaron un segundo
debajo del cielo, encima del mundo.

Tu tiempo es ahora una mariposa,
navecita blanca, delgada, nerviosa,
Siglos atrás inundaron un segundo
debajo del cielo, encima del mundo.



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miércoles, 5 de septiembre de 2007

¿Qué hago ahora?



(Silvio Rodríguez)


¿Dónde pongo lo hallado?
En las calles, los libros
La noche, los rostros
En que te he buscado

¿Dónde pongo lo hallado?
En la tierra, en tu nombre
En la Biblia, en el día
Que al fin te he encontrado

¿Qué le digo a la muerte tantas veces llamada a mi lado
Que al cabo se ha vuelto mi hermana?

¿Qué le digo a la gloria vacía de estar sano
Haciéndome el triste, haciéndome el lobo?

¿Qué le digo a los perros que se iban conmigo
En noches pérdidas de estar sin amigos?

¿Qué le digo a la luna que creí compañera
De noches y noches sin ser verdadera?

¿Qué hago ahora contigo?
Las palomas que van
a dormir a los parques
Ya no hablan conmigo

¿Qué hago ahora contigo?
Ahora que eres la luna, los perros
Las noches, todos los amigos


viernes, 31 de agosto de 2007

Te doy una canción...







(Silvio Rodríguez)


Cómo gasto papeles recordándote,
cómo me haces hablar en el silencio,
cómo no te me quitas de las ganas
aunque nadie me ve nunca contigo.
Y cómo pasa el tiempo que de pronto son años
sin pasar tú por mí, detenida

Te doy una canción si abro una puerta
y de las sombras sales tú.
Te doy una canción de madrugada,
cuando más quiero tu luz.
Te doy una canción cuando apareces
el misterio del amor,
y si no lo apareces no me importa:
yo te doy una canción.

Si miro un poco afuera me detengo:
la ciudad se derrumba y yo cantando,
la gente que me odia y que me quiere
no me va a perdonar que me distraiga.
Creen que lo digo todo, que me juego la vida,
porque no te conocen ni te sienten.

Te doy una canción y hago un discurso
sobre mi derecho a hablar.
Te doy una canción con mis dos manos,
con las mismas de matar.
Te doy una canción y digo: “Patria”,
y sigo hablando para ti.
Te doy una canción como un disparo,
como un libro, una palabra, una guerrilla:
como doy el amor.

(1970)