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lunes, 28 de septiembre de 2009

Para Honduras...

Me uno a Hadabruja, en su homenaje a la resistencia heróica del pueblo hondureño, con estos versos de Miguel Hernández, y con la canción de Serrat en sus años mozos...






El Herido
(1939)

I

Por los campos luchados se extienden los heridos.
Y de aquella extensión de cuerpos luchadores
salta un trigal de chorros calientes, extendidos
en roncos surtidores.


La sangre llueve siempre boca arriba, hacia el cielo.
Y las heridas suenan, igual que caracolas,
cuando hay en las heridas celeridad de vuelo,
esencia de las olas.


La sangre huele a mar, sabe a mar y a bodega.
La bodega del mar, del vino bravo, estalla
allí donde el herido palpitante se anega,
y florece, y se halla.


Herido estoy, miradme: necesito más vidas.
La que contengo es poca para el gran cometido
de sangre que quisiera perder por las heridas.
Decid quién no fue herido.


Mi vida es una herida de juventud dichosa.
¡Ay de quien no esté herido, de quien jamás se siente
herido por la vida, ni en la vida reposa
herido alegremente!


Si hasta a los hospitales se va con alegría,
se convierten en huertos de heridas entreabiertas,
de adelfos florecidos ante la cirugía.
de ensangrentadas puertas.


II

Para la libertad sangro, lucho, pervivo.
Para la libertad, mis ojos y mis manos,
como un árbol carnal, generoso y cautivo,
doy a los cirujanos.


Para la libertad siento más corazones
que arenas en mi pecho: dan espumas mis venas,
y entro en los hospitales, y entro en los algodones
como en las azucenas.


Para la libertad me desprendo a balazos
de los que han revolcado su estatua por el lodo.
Y me desprendo a golpes de mis pies, de mis brazos,
de mi casa, de todo.


Porque donde unas cuencas vacías amanezcan,
ella pondrá dos piedras de futura mirada
y hará que nuevos brazos y nuevas piernas crezcan
en la carne talada.


Retoñarán aladas de savia sin otoño
reliquias de mi cuerpo que pierdo en cada herida.
Porque soy como el árbol talado, que retoño:
porque aún tengo la vida.


Miguel Hernández








"Aunque el otoño de la historia cubra vuestras tumbas con el aparente polvo del olvido, jamás renunciaremos ni al más viejo de nuestros sueños"
Miguel Hernández

jueves, 13 de marzo de 2008

Vivir la utopía...

Imagen tomada de R. A. Forum.

Decía Galeano que para algo ha de servir la utopía, es para avanzar:

Ella está en el horizonte -dice Fernando Birri-. Me acerco dos pasos, ella se aleja dos pasos. Camino diez pasos y el horizonte se corre diez pasos más allá. Por mucho que yo camine, nunca la alcanzaré. ¿Para que sirve la utopía? Para eso sirve: para caminar.
U-topía... ningún-lugar, decía Tomás Moro... Y yo he pensado alguna vez, que no me siento utópico... porque sí tengo mi "topos"... Mi lugar por el cual vivir, y desvivirme... El dónde y el por quiénes, ya lo encontré... Lo que uno no termina de saber nunca, es cuando será ese momento propicio, para vivir la plenitud. Cual es el tiempo, el cronos... uno anda, avanza o retrocede, sin saber cuando llegará ese momento en el reloj... esa fecha en el calendario... esperando el cronos... por eso, tal vez uno es u-crónico, más que utópico... Sabiendo que muchos murieron esperándolo, sin ver el momento ni de lejos...

Pero otros... otros rasguñaron ese momento... lo soñaron, lo engendraron, lo parieron... lo perdieron... Pero algo quedó... en el brillo de los ojos, en el quiebre de la voz... y allí está... ella... en el horizonte... Tal vez, por mucho que caminemos, nunca la alcanzaremos... Pero ella está allí... Y para eso sirve, pues, la utopía, para caminar.

El Kanal Alternativo nos trae ahora el documental Vivir la utopía, para recordarnos la memoria de la revolución española y los antecedentes históricos del movimiento libertario español. La utopía anarquista transformó radicalmente las estructuras de la sociedad en amplias zonas del bando republicano. Se logró Vivir la Utopía, durante varios años, 1936-39, hasta que fue aplastada por la guerra civil, por la dictadura de Franco, y por su continuidad monárquica.

Nos relatan en Kanal Alternativo, que este documental producido por TVE y dirigido por Juan Gamero, describe la realidad de la utopía anarquista vivida en España, a partir del testimonio de hombres y mujeres que vivieron aquella experiencia única, largo tiempo silenciada. Los antecedentes históricos del movimiento libertario español, la revolución española, y la caída de la Segunda República, van develando entre las voces ya ancianas de treinta de sus protagonistas, junto a imágenes de archivo, de libros, carteles, folletos, y fotografías, que dan cuenta de la filosofía y las prácticas libertarias.


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<--- Muchos no sobrevivieron... Otros, cruzaron el Atlántico, sembrando semillas libertarias, en otras tierras... Tiempos... tiempos de esperanza... tiempos de oscuridad... tiempos...


domingo, 3 de febrero de 2008

Robert Capa...

El miliciano muerto, foto de Robert Capa, 1936.

En El Palabrero de Esteban Peicovich, leo que acaba de ser descubierto un tesoro: miles de fotos inéditas, que Robert Capa tomó durante la guerra civil española aparecieron en México en 3 cajas con 127 rollos en negativo. Indagando un poco más, leo en Voltarirenet, que aparecieron junto a otras de Gerda Taro, David Seymour (Chim), que llegaron a manos del general mexicano Francisco Aguilar en 1940, cuando era diplomático en Francia. Sus descendientes en México acaban de descubrir y hacer pública la obra de estos tres fotógrafos corresponsales de guerra, que cayeron en distintos frentes de guerra (Taro, en España; Chim, en Suez; y Capa, en Vietnam).

Cuenta la wiki, que Robert Capa, cuyo verdadero nombre era Ernö Andrei Friedman, nació en Budapest, Hungría, el 22 de octubre de 1913 y murió en Thai Binh Vietnam, el 25 de mayo de 1954. Implicado en la lucha antifascista y con la causa de la República Española, al estallar la Guerra Civil en 1936, Capa se traslada a España con su novia, Gerda Taro, para cubrir los principales acontecimientos de la contienda española, estando presente, desde ese lado, en los principales frentes de combate, desde los inicios en el frente de Madrid hasta la retirada final en Cataluña.

Capa cubrió como reportero de Guerra, la invasión japonesa de China, los principales escenarios bélicos de la II Guerra Mundial en Europa, viajando desde 1941 a 1945 por Italia, Londres y Norte de África, y finalmente, en Vietnam, el 25 de mayo de 1954, durante la Primera Guerra de Indochina, Capa acompañaba al grupo de soldados franceses de la imagen de abajo, cuando tras tomar la fotografía 11 del carrete, subió a los montones de tierra de la derecha, donde pisó una mina terrestre que le quitó la vida.

Capa expresó el secreto del éxito, con una fórmula tan sencilla como efectiva: "si tus imágenes no son lo bastante buenas, es que no estás lo bastante cerca".


Imagen publicada por peterstuckings.


Como venezolano, comprometido con el proceso revolucionario popular que impulsamos en estas tierras, considero pertinente que volvamos la mirada a la historia. Otros procesos democráticos de corte popular han tenido un final trágico, como la llegada democrática al poder de Salvador Allende en Chile que fué seguida por la sangrienta dictadura de Pinochet, o la Guerra Civil Española que estalló tras un golpe de estado de un sector del ejército contra el Gobierno legal y democrático de la Segunda República Española. Ésta asoló el país entre el 17 de julio de 1936 y el 1 de abril de 1939, concluyendo con la dictadura fascista de Francisco Franco por casi 40 años, y tiene continuidad al día de hoy en Juan Carlos I, sucesor expreso de Franco. Estos episodios deben ser lecciones que nos mantengan prevenidos ante toda amenaza de la derecha facista, contra nuestra legítima democracia participativa de protagonismo popular.

Las fotos de Capa, son una ventana a uno de estos episodios. Comparto un video de Youtube que encontré en Kanal Alternativo, con música de Paco Ibañez, y una presentación de YaShootBlog.

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viernes, 14 de diciembre de 2007

Nos lo cobrarán con sangre...

Nos lo cobrarán con sangre, dice José Roberto Duque... Y nos pregunta... ¿quién de nosotros piensa pagarles?

Dice también que siempre habrá alguien que lo dijo antes que uno y mejor que uno... Tal vez por eso mi blog termine siendo un corta y pega... Al menos es mi antología de lo mejor que me voy tropezando cotidianamente...

Duque nos trae en texto de Santiago Alba Rico, titulado La pedagogía del millón de muertos, que es el prólogo del libro Comprender Venezuela, pensar la democracia. El colapso moral de los intelectuales occidentales, de Carlos Fernández Liria y Luis Alegre Zahonero.


Me tomo la libertad de proponer mi síntesis. Santiago, presenta en perspectiva histórica nuestro momento revolucionario bolivariano.

Recuerda que la “transición democrática” en España fue el proceso que llevó de la crudeza de un golpe de Estado fascista, una guerra civil con su millón de muertos y una dictadura de cuarenta años –con sus cadáveres enterrados en las cunetas, sus desaparecidos, sus represaliados, sus miles de exiliados y torturados- al perdón condescendiente de los vencedores que por fin perdonaron a los vencidos. Los verdugos se avinieron a ser generosos con sus víctimas. En nuestras "democracias" las víctimas fueron obligadas a perdonar a los verdugos. En España no: los españoles aceptaron mansa y alborozadamente el perdón de Franco y su sucesores.

La violencia terrible que los pueblos de España soportaron durante cuarenta años, sirvió que los sucesores de Franco gobernasen un pueblo enteramente nuevo, que había olvidado –o aprendido a temer- la libertad. Así, los sucesores de Franco pudieron permitirse convocar elecciones, a sabiendas de que los españoles habían aprendido ya a votar "correctamente", sin poner en peligro la soberanía natural del capitalismo y la gestión del imperialismo estadounidense.

El dictador Francisco Franco acaricia al heredero de su sucesor. Foto publicada por Jaume d'Urgell ☭.

La “transición democrática” española, fue un episodio más en la colosal e inescrupulosa, minuciosa, versátil y sangrienta iniciativa pedagógica del capitalismo, destinada a enseñar a votar "juiciosamente"; es decir, destinada a ajustar la voluntad de los ciudadanos a la reproducción automática de los grandes intereses económicos.

En un mundo en el que la "Democracia" invade países, bombardea ciudades y construye campos de concentración, el sistema mismo de elecciones parece solamente una trampa concebida y fabricada por los poderosos. Pero no hay que olvidar, que el derecho al voto, extendido muy recientemente a las mujeres, fue una conquista popular duramente arrancada a los gobernantes; y que la democracia, incluso en su modelo representativo y sufragista, fue ganada en una lucha a muerte con un altísimo coste en vidas humanas.

El capitalismo, se limita a manejar la democracia como una estrategia pedagógica que no excluye ningún método, según las circunstancias y los países: manipulación legal, propaganda, soborno y, llegado el caso, fascismo. La guerra civil española sirvió de "ensayo" a las intervenciones estadounidenses en Latinoamérica a lo largo de la segunda mitad del siglo XX: cada treinta años se mata a casi todo el mundo y después se deja votar a los supervivientes.

Los 30.000 fusilados de la Comuna de París, en 1871, tras cien años de levantamientos y revoluciones en Francia, acabaron con el establecimiento de una "república democrática". Sesenta años más tarde se da al traste con la República española, continuada de 40 años de dctadura, para desenbocar finalmente en la misma “pedagogía del voto” capitalista que la recurrencia estadística ha acabado por asociar a América Latina.

Grabado de una escena de la Comuna de París, tomada de Brasiléia Desvairada.



Y apartir de aquí, cito textual a Santiago Alba Rico:

En Argentina, entre 1976 y 1983, la dictadura militar produce 30,000 muertos y desaparecidos, como consecuencia del principio establecido en 1977 por el general de brigada Manuel Saint Jean, gobernador de Buenos Aires: “Primero vamos a matar a todos los subversivos, después a sus colaboradores; después a los simpatizantes; después a los indiferentes, y por último, a los tímidos”.

Retratos de desaparecidos de las dictaduras argentinas, fotografiada por miss buenos aires.

En Chile, entre 1973 y 1988, Pinochet hace desaparecer al menos a 3197 personas y tortura a más de 35.000. Los propósitos “pedagógicos” del dictador, y los límites de la democracia restaurada por él mismo, fueron explícitamente expresados en una famosa declaración en vísperas de las elecciones de 1989: “Estoy dispuesto a aceptar el resultado de las elecciones, con tal de que no gane ninguna opción de izquierdas”.


Bombardeo del Palacio de la Moneda en el que Allende se resistió a entregar el poder al dictador Pinochet. Foto tomada de Biografías y Vidas.

En El Salvador, entre 1980 y 1991, la guerra civil ocasiona 75.000 muertos y desaparecidos.


Mural con frase de Oscar Romero, fotografiada por MiMundo.org.

Al régimen del general Strossner, que zapateó Paraguay entre 1954 y 1989, se le imputan alrededor de 11 mil desaparecidos y asesinados, además de centenares de presos políticos y exilios forzados.

Foto de una concentración contra el dictador Stroessner tomada de StarMedia noticias.

Según el informe de la Comisión por la Verdad y la Reconciliación, entre 1980 y el año 2000 el balance en Perú es de 70.000 muertos y 4.000 desaparecidos. El general Luis Cisneros Vizquerra, presidente del Comando Conjunto de las Fuerzas Armadas declara en octubre de 1983: "Para que las Fuerzas policiales puedan tener éxito, tienen que comenzar a matar senderistas y no senderistas. Matan a 60 personas y a lo mejor entre ellos hay tres senderistas. Esta es la única forma de ganar a la subversión".

Foto de víctimas de la política de terrorismo de Estado y desaparición, dirigida por las fuerzas del orden peruanas, publicada por javi270270.

En Guatemala, entre 1960 y 1996 se registran 50.000 desaparecidos y 200.000 muertos, según la comisión de Esclarecimiento Histórico de 1999, que atribuye el 93% de las víctimas a los militares.

Foto de pancarta en protestas contra la impunidad, en Guatemala, tomada por emma_em.

En Uruguay, entre Junio de 1973 a Febrero de 1985, uno de cada cinco ciudadanos pasó por las cárcel; uno de cada diez fue torturado; una quinta parte de la poblacion (unas 600.000 personas) se vio obligada a emigrar, cientos desaparecieron; otros sencillamente fueron asesinados.

Foto de graffitis sobre un barco abandonado en el Río Uruguay, Colon, Entre Ríos, Argentina, tomada por slcampeon2007.

En Haití, bajo la dinastía de los Duvalier entre 1957 y 1986, son asesinadas más de 200.000 personas, a las que hay que añadir las miles de víctimas del golpe de Estado de Raoul Cedras contra Aristide y las que se han producido en los dos últimos años tras el nuevo derrocamiento violento del presidente electo y antes de la victoria electoral de René Preval.


Foto de josephwenkoff durante las elecciones de 2006.

En Nicaragua, la dictadura de los Somoza produce al menos 50.000 muertos, a los que hay que sumar otras 38.000 víctimas mortales como consecuencia de la guerra de baja intensidad sostenida en la década de los 80, con el apoyo y financiamiento estadounidense, contra el gobierno democrático sandinista.



Foto de mujer sandinista, tomada del blog Gringos Against CAFTA.

El caso de Colombia adquiere dimensiones casi dantescas. La magnitud del exterminio es tal que no hay cifras totales, ni siquiera aproximadas, para los últimos 40 años de “pedagogía del voto” capitalista. A partir de los años 80 se calcula en torno a los 20.000 muertos todos los años, 4.000 de ellos relacionados con la violencia política (lo que, extrapolando abusivamente los datos, daría un cómputo global de unos 200.000 muertos desde 1965). Sólo en los últimos años, las Asociaciones de Familiares Desaparecidos han denunciado 7.000 desapariciones; el número de desplazados internos en los últimos 20 años es de 3.500.000. Colombia registra el único caso conocido de un verdadero y sistemático “genocidio” político ejecutado contra una fuerza legal, la Unión Patriótica, 5.000 de cuyos miembros –diputados, senadores, afiliados- fueron asesinados en 10 años, haciendo ciertas las declaraciones de un miembro del ELN, según el cual en Colombia “es mucho más peligroso hacer política que luchar en la guerrilla”.

Foto de mural contra los abusos que comete la multinacional española Repsol en Colombia, publicada en Acompaz.

A los muertos de la “pedagogía del voto” capitalista en los países mencionados, habría que añadir las miles de víctimas en la República Dominicana, Honduras, Brasil, México, Bolivia o la propia Venezuela, ortopédicamente dirigida durante décadas por las dos tenazas del cangrejo adeco-copeyano y cuyo último episodio sangriento fue el llamado “caracazo” de 1989 con sus entre 400 y 2000 civiles asesinados, según las fuentes. La “pedagogía del voto” capitalista, con sus millones de muertos, ha pretendido que los latinoamericanos supervivientes acudiesen a las urnas, cuando eso se les ha permitido, bajo la amenaza oligárquica de esta alternativa terrible: el voto o la vida.

Foto del Caracazo, tomada en el web Prohibido olvidar.
Pero precisamente Venezuela ha demostrado que se puede votar libremente y, del mismo modo que el miedo es contagioso, también lo es la audacia. Los latinoamericanos, a pesar de los muertos, los torturados y los desaparecidos, a pesar del desierto inducido en el que sólo crecen el olvido y el terror, ha perdido el miedo a votar incorrectamente. Es decir, democráticamente. La nueva democracia latinoamericana, como nos lo recuerdan las jornadas de abril del 2002 en Venezuela, expone a un peligro adicional a sus pueblos: cuanto más incorrectamente voten más recurrirán los EEUU (y sus aliados europeos) a “pedagogías” clásicas y extremas. Cuanto más aislados estén sus pueblos, más tentados se sentirán los EEUU (y sus aliados europeos) de recurrir a la violencia “educativa”.

Por eso la defensa de Venezuela debe ser epidémica; es decir, bolivariana; es decir, depende del contagio irresistible de la audacia –que ya se anuncia- al mayor número de países, de manera que, como quería Bolívar, una vasta confederación latinoamericana sea capaz, mediante ALBAS o auroras, de disuadir de momento (a la espera del despertar de su propio pueblo) al imperialismo estadounidense y a las fuerzas que lo apoyan.

Alerta Duque, que al final del tunel, lo que hay es plomo... Cuando vengan a cobrarnos con sangre, ¿estaremos a la altura de tantos otros, que han vertido su sangre, para abrirnos caminos de libertad? ¿Quién de nosotros está dispuesto a pagar su couta?

Cuenta Aileen O' Carroll, que entre los 50.000 arrestados de la Comuna de París, Louise Michel, en su juicio, pidió ser fusilada diciendo: "Parece que cada corazón que late por la libertad sólo tiene derecho al plomo, pido mi parte".

domingo, 5 de agosto de 2007

Las trece rosas...


Me encuentro esta foto entre las imágenes que Jaume d'Urgell coloca en Flickr.

Me dió curiosidad, y en la Wikipedia descubrí, que las Trece Rosas es el nombre colectivo que se les dio a un grupo de trece muchachas, siete de ellas menores de edad (entonces establecida en 21 años), fusiladas por la represión franquista en Madrid, el 5 de agosto de 1939, poco después de finalizar de la Guerra Civil Española. Eran Carmen Barrero Aguado, Martina Barroso García, Blanca Brisac Vázquez, Pilar Bueno Ibáñez, Julia Conesa Conesa, Avelina García Casillas, Elena Gil Olaya, Virtudes González García, Ana López Gallego, Joaquina López Laffite, Dionisia Manzanero Salas, Victoria Muñoz García y Luisa Rodríguez de la Fuente.

Hoy se cumplen 68 años. Quise compartirlo con ustedes...



Esta otra foto es de la Wikipedia.